No alberga miedo a morir. Tampoco al envejecimiento o los surcos del tiempo. Creci� en un entorno y una sociedad donde los cumplea�os y las pla�ideras por la muerte son percibidas como pantomimas occidentales. "Por mucho que se recurra a la cirug�a la persona sigue siendo la misma por dentro", repite como mantra hoy a sus 70 a�os a su mill�n de followers en Instagram. Con una existencia que merecer�a un estupendo biopic en celuloide, la carrera de la supemodelo somal� Im�n supone un conglomerado de relaciones internacionales, filantrop�a y shootings, activismo, fama planetaria y un amor tan verdadero y contrastado que pareciera un montaje. Nacida en 1955 como Zara Mohamed Abdulmajid, su abuelo la rebautiz� con nombre de var�n para cincelar a fuego un pilar donde edificar sus principios: Iman, que en lengua suajili significa "fe".

No fue en vano. Siempre ha confesado que la religi�n supuso el mejor refugio ante los sobresaltos que jalonaron su ni�ez y su juventud. Alumbrada en un humilde hogar en el �rea 4 de Mogadiscio, camino del puerto de la capital de Somalia, jam�s so�� con convertirse en una celebridad, mucho menos en una reina de la alta costura. Pero si vives en circunstancias pendulares los prodigios ocurren. De dormir en jergones en el suelo junto a sus cuatro hermanos y acudir a la escuela p�blica, a ser la hija del embajador de Somalia en Arabia Saud� y dar indicaciones al ch�fer. El encantamiento dur� poco. La revoluci�n somal� del 69 -aquella que instaur� un r�gimen marxista con pu�o de hierro hasta 1990- provoc� el exilio de la familia a Tanzania y posteriormente a Kenia. De la noche a la ma�ana, Iman era una refugiada estudiante de Pol�ticas en Nairobi, casada inconscientemente, casi como escape, con un ejecutivo somal� que trabajaba para la cadena Hilton. Y de pronto, de nuevo la oscilaci�n, la revelaci�n. En un trayecto al campus fue interceptada por el fot�grafo de fauna salvaje Peter Beard, quien la convenci� de posar para su visor a cambio de pagarle un a�o de matr�cula. Un curso y un book despu�s, y en vista de lo desastroso de su matrimonio, Iman facturaba equipaje rumbo a Nueva York. Y Beard traza un plan de m�rketing que a la postre result� tan magistral como racista y fake. Present� a la somal� como una pieza fortuita que cay� bajo su carabina telesc�pica, bell�sima pastora "de reses", tribal y cuasi analfabeta, a la que se le presentaba la oportunidad de su vida en la jungla de los rascacielos. Con su marido, David Bowie, en 1991. La qu�mica entre ambos parec�a total.FOTO: GETTY IMAGES50.000 d�lares al d�a de sueldoEl cuento cal�. Fichaba por la agencia Wilhemina. Aunque la propia Iman desdijera poco despu�s el relato, reconociendo estar conchabada con Beard. Lo desminti� todo en perfecto ingl�s y subrayando proceder de un padre diplom�tico y una madre ginec�loga. Ya daba igual. Hab�a comenzado una carrera legendaria con 50.000 d�lares al d�a como jornal.Corr�a el a�o 1977 e Iman llevaba la portada de Vogue en el bolso: del otro brazo colgaba un tal Warren Beatty. Poco despu�s se casar�a con un olvidable jugador de la NBA con quien tuvo a Zulheka, su primera hija. Luego fue sumando nombres a un glosario ilustre: Richard Avedon, Arthur Elgort, Helmut Newton, Annie Leibovitz y Francesco Scavullo tras el objetivo; Halston, Donna Karan y sobre todo, Yves Saint Laurent, tras los patrones. Convertida en una divinidad inusual desde su primer trabajo, los heter�nimos no dejaron de encasillarla por la v�a del titular period�stico: "la diosa del Kilimanjaro", "faraona de �bano" "Nefertiti redescubierta" seg�n dijo la editora Diana Vreeland..."Ser� realmente feliz cuando dejemos de contar el n�mero de modelos �tnicamente diversas en una pasarela o campa�a de moda, cuando tener una representaci�n de toda la raza humana sea la norma y no una excepci�n", lamentaba en 2000. Premonitoria y pionera, Iman abander� y lider� una hornada de modelos de belleza global y canon desacostumbrado donde estar�an las estadounidenses Pat Cleveland, Beverly Johnson y Donyale Luna, la brasile�a Dalma Callado, la francesa Katoucha Niane, la brit�nica de ra�z japonesa Marie Helvin, la caribe�a de Martinica Mounia Orosemane, o Kirat Young, la primera supermodelo de La India.Como muestra de su compromiso real con sus ra�ces, Iman se desplaz� a su tierra natal para comprobar in situ la hambruna, la guerra y la sequ�a que calcinaron la ciudad de Baidoa. La BBC levant� acta de la tragedia en un documental fechado en 1992 titulado Somalia: A Journey Home. "Somalia no es una naci�n de mendigos y saqueadores. Quiero que la gente sepa lo que sol�a ser", comentaba a c�mara, al tiempo que volv�a a la casa de sus ancestros, ocupada entonces por tres familias sin recursos. Desde entonces, Iman ha estado involucrada en labores humanitarias con ONGs que trabajan contra la desnutrici�n (Acci�n contra el Hambre), la violencia de g�nero (Break the Cycle), o en favor de los enfermos de sida y la infancia (Keep a Child Alive, Seventh on Sale AIDS... ).Vestida de Oscar de la Renta, en 1985, su gran d�cada profesional.FOTO: GETTY IMAGES Por todo ello en 1999, la National Urban League la honr� con su prestigioso galard�n humanitario. En Espa�a empezamos a saber de ella en los artificiosos a�os 80. Se asomaba a aquel spot del licor Tia Mar�a titulado After Dark donde se condesaban todos los tipismos etnogr�ficos, iluminados con colores terrosos y territorios comunes. M�s clich�s. Su aparici�n fugaz en la pel�cula Memorias de �frica...La boda con BowieIman abandon� el traj�n de la moda -fund� una exitosa firma de maquillaje, Iman Cosmetics, en 1994- y abraz� la calma al desposarse con el cantante y actor David Bowie. Se conocieron en Los �ngeles y lo que parec�a una fant�stica y perfecta campa�a de mercadotecnia result� un cuento de hadas de lo m�s real. Se casaron en la Toscana, tuvieron una hija -Alexandria Zahra Jones, nacida en 2000- y un rendido Bowie le mandaba flores los 14 de cada mes all� donde estuviera. Ella lo quiso, admir� y atendi� hasta el fin de sus d�as en enero de 2016, cuando el c�ncer se llev� a las estrellas a Ziggy Stardust. Sin embargo, Im�n dista mucho hoy de ser la presencia doliente del ausente Bowie. Ni arrastra un mito espectral, ni se qued� amarrada a ese genitivo con sesgo machista: viuda de. Iman, la somal�, africana, polit�loga y pol�glota, que arrambl� muros raciales con hieratismo y hermosura. La madre y fil�ntropa, a caballo entre el estoicismo y la fe. En definitiva, la pionera de la inclusi�n, la diversidad, el estilo y la independencia econ�mica de las modelos no cauc�sicas bastante antes de que soplara el hurac�n Naomi Campbell.