El presidente blanco, que hace 20 años dijo al marcharse durante la crisis de los galácticos que el Real Madrid necesitaba “impulso”, ahora se presenta a unas nuevas elecciones

Florentino Pérez entró en la sala de prensa de Valdebebas, se quedó de pie tres segundos mirando a los periodistas, se sentó, saludó y lo primero que dijo es que él no iba a dejar la presidencia. Al contrario. “Lamento decirles, porque me cuentan por ahí, que no voy a dimitir. Convoco elecciones y nos vamos a presentar”, lanzó para empezar. Entre la crisis actual del Real Madrid y la implosión galáctica de hace 20 años puede haber muchos parecidos, pero, al menos de momento, hay una diferencia sustancial: la respuesta del máximo dirigente.

Él nunca ha frecuentado las salas de prensa -la última vez había sido hacía 11 años-, pero en una de esas escasas ocasiones -la noche del 27 de febrero de 2006- lo hizo para anunciar su adiós con un tono que dista mucho del actual: “Es un ejercicio de responsabilidad y coherencia. Siempre he defendido que hay momentos en que un club como el Real Madrid precisa de impulso y renovación, y este principio debo aplicármelo a mí mismo”, explicó entonces en su despedida. El pasado martes, su discurso fue otro: “Me tendrán que echar a tiros”, advirtió en el fragor de su destemplada comparecencia.