El exministro Jorge Fernández Díaz despliega su defensa sin la oposición de su ex número dos, que lo señaló en instrucción. El tribunal se prepara para escuchar más pruebas del espionaje a Bárcenas
La sombra de un pacto de no agresión (más bien, de no agresión al exministro Jorge Fernández Díaz) sobrevuela los últimos capítulos del juicio del caso Kitchen. Acabada esta semana los interrogatorios al cerca del centenar de testigos y peritos que han desfilado ante el tribunal de la Audiencia Nacional, la vista oral se adentra ahora en una nueva fase: la reproducción de la prueba documental solicitada por las partes, que incluye varios audios grabados en secreto por el comisario José Manuel Villarejo y la declaración en instrucción del comisario Enrique García Castaño, alias El Gordo, que confesó su participación en la trama de espionaje urdida en 2013 contra el extesorero popular Luis Bárcenas y apuntó hacia el Ministerio del Interior.
El juicio, que comenzó el 6 de abril, se prepara así para la recta final. Tras la fase documental, ya solo quedarán los interrogatorios de los 10 imputados que se sientan en el banquillo —que se pueden acoger a su derecho a no declarar o, incluso, a responder solo a aquellas partes que decidan—, la exposición de las conclusiones de las acusaciones y defensas, y el turno de última palabra. Para ello, el tribunal ha reservado estas dos próximas semanas y tres días de junio, cuando prevé dejar el proceso visto para sentencia.






