La Dirección General de Tráfico (DGT) ha comenzado a transformar el examen teórico del carnet de conducir con una batería de cambios que ya se están aplicando de forma progresiva en 2026 y que buscan dejar atrás el modelo basado casi exclusivamente en la memorización de respuestas. La principal novedad es la incorporación de vídeos con situaciones reales o simuladas de tráfico para evaluar la capacidad del aspirante de detectar riesgos y reaccionar ante ellos, un sistema similar al que ya utilizan otros países europeos y que pretende acercar la prueba a situaciones reales de conducción.
El nuevo enfoque del examen teórico comenzó a desplegarse tras la actualización del catálogo de señales en 2025 y ha dado un paso más este año con cambios en la manera de evaluar a los futuros conductores. La intención de Tráfico es comprobar si el aspirante “realmente sabe enfrentarse a lo que pasa en la carretera”, y no únicamente si recuerda una respuesta correcta después de repetir decenas de test. El sistema tradicional se mantiene parcialmente, pero convive ya con herramientas de evaluación distintas que modifican la lógica de la prueba.
Aunque el examen sigue estructurado en 30 preguntas tipo test y mantiene el límite habitual de tres errores máximos para aprobar, la DGT ha comenzado a introducir formatos que exigen interpretar situaciones de circulación y aplicar la normativa en contextos concretos. El objetivo es que el alumno no responda por simple repetición o familiaridad con el cuestionario, sino que comprenda qué sucede en cada escena y cuál sería la actuación más segura.











