Las salsas de tomate industriales pueden resolver una comida en pocos minutos, pero preparar una versión casera no tiene por qué llevar mucho tiempo. Siguiendo pequeños trucos de cocineros como José Andrés, es posible conseguir una salsa más aromática con ingredientes básicos de despensa. Su propuesta parte de un plato muy popular, el arroz a la cubana, pero con una salsa trabajada desde el inicio para ganar sabor. El chef español explicó en Vamos a cocinar con José Andrés, programa emitido en RTVE, cómo preparar un tomate frito con ajo, picante y laurel para acompañar un arroz a la cubana. Una receta que se ha convertido en un plato "muy importante en nuestra gastronomía porque muchos hemos crecido con él". Aunque reconoce que quien busque ahorrar tiempo puede recurrir a una buena salsa ya preparada, siempre que sea de calidad, su recomendación fue elaborarla desde cero. El primer paso para preparar una salsa de tomate "increíblemente sencilla" consiste en colocar los tomates sobre una rejilla al fuego para dorar la piel. No se trata de cocinar el tomate por completo, sino de aportar un ligero toque ahumado antes de pelarlo y pasarlo por el pasapuré. José Andrés explicó que esa técnica conecta con una forma antigua de trabajar el tomate sobre calor directo. "Prácticamente le vamos a quemar la piel, estamos dándole un ahumado esto es lo que harían los aztecas en México", indicó. Después añadió que ese gesto recuerda a "esa plancha de barro donde ellos han hecho siempre sus grandes salsas mexicanas". La clave está en quemar solo la piel, retirarla después y aprovechar la pulpa para construir la salsa. Una vez triturado el tomate, el chef prepara una sartén con aceite de oliva y añade un ajo. La intención no es que el ajo domine la receta, sino que perfume el aceite antes de incorporar el resto de ingredientes. "Deja que el ajo infusione el aceite y para el toque picante le vamos a poner un habanero. Si no tienes habanero no hay problema, le podemos poner una guindilla. Tú decides", señala. El cocinero recomienda no cortar el picante para que aromatice sin invadir por completo la salsa. "Y una hojita de laurel tampoco le va nada mal", aconseja. Con ese aceite ya perfumado, incorpora el tomate triturado y deja que la salsa tome cuerpo. La combinación de ajo, guindilla o habanero y laurel permite obtener una base sencilla, pero con más matices que un tomate cocinado sin aromáticos. La salsa es solo una parte del plato. Para completar el arroz a la cubana, José Andrés prepara también una guarnición con bananas fritas lentamente en aceite de oliva hasta que quedan doradas. Después mezcla esas bananas con queso cremoso picado, forma pequeñas porciones, las aplasta como si fueran tortitas y las pasa de nuevo por la sartén durante poco tiempo, hasta que quedan ligeramente tostadas. Mientras tanto, cocina cebolla y añade el arroz. La proporción que utiliza es sencilla: una parte de arroz y dos partes de agua. Cuando empieza a hervir, lo tapa para terminar la cocción al vapor. El montaje final mantiene la estructura clásica del arroz a la cubana. Primero coloca una base de salsa de tomate, después añade el arroz cocinado y termina con un huevo frito.