Zona francaNadie mejor que Raulito para ser los ojos, o�dos y emisario de una dinast�a que busca una salida al callej�n sin salida que sus patriarcas construyeron para encerrar a los cubanos en la pobrezaEl director de la CIA, John Ratcliffe, reunido con funcionarios cubanos este jueves en La Habana.EFEActualizado Viernes,

mayo

22:39El r�gimen castrista se present� hace muchos a�os como un tigre indomesticable y dispuesto a ser el rey de la selva jugando a la revoluci�n dentro y fuera de casa. Nunca les fue suficiente a los hermanos Fidel y Ra�l Castro imponer en Cuba su experimento comunista, con la antigua Uni�n Sovi�tica como mentora y a cargo de subvencionar econ�micamente a su sat�lite en el Caribe. El hermano mayor de los Castro, insensato y megal�mano, export� su �pica a otras partes de Latinoam�rica con participaci�n activa en guerrillas, complots y hasta actos terroristas. Era tan desmesurada su ambici�n, que envi� a �frica j�venes soldados cubanos para librar guerras en tierras lejanas donde perdieron la vida o regresaron con graves secuelas f�sicas y psicol�gicas.De Fidel s�lo queda el polvo y su hermano menor hoy es un nonagenario que desde su retiro supervisa el ocaso de una dictadura tan arcaica como �l. Al cabo de casi 70 a�os, ha llegado el momento de desmontar el desastre nacional, y no por voluntad propia, sino porque desde hace meses el asedio del Gobierno de Donald Trump toca a la puerta de la inmensa c�rcel que es Cuba y lo hace con mayor o menor fuerza; abriendo y cerrando los grifos del combustible; emitiendo mensajes que pasan de los consejos a las amenazas. Largos meses en los que las conversaciones entre Washington y La Habana han sido susurros al o�do que ya nadie puede ignorar, ni negar, ni tapar. El propio Gobierno Revolucionario se adelant� a comunicar que el director de la CIA, John Ratcliffe, se reuni� este jueves en la capital cubana con el ministro del Interior y jefe del espionaje cubano, L�zaro �lvarez Casas. Tambi�n estuvo presente Ra�l Guillermo Castro Rodr�guez, nieto de Ra�l y pieza clave en unas negociaciones que posiblemente se han llevado a cabo antes, durante y despu�s de la ca�da en Venezuela del gobernante Nicol�s Maduro. Nadie mejor que Raulito, as� lo llama cari�osamente su abuelo, para ser los ojos, o�dos y emisario de una dinast�a que busca una salida al callej�n sin salida que sus patriarcas construyeron para encerrar a los cubanos en la pobreza y la desesperanza. La �nica otra escapatoria ha sido el exilio. Ahora el clan de los Castro busca su propia balsa.El Gobierno Revolucionario anuncia que le han asegurado a Ratcliffe que actualmente el r�gimen "no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas". Afirma, tambi�n, que "nunca ha apoyado ninguna actividad hostil contra EEUU". Es una aseveraci�n con una verdad a medias y una mentira. Ciertamente, Cuba no puede permitirse apoyar ni financiar organizaciones terroristas como lo hizo hasta hace poco. Le quedaban la Nicaragua del matrimonio Ortega-Murillo y la Venezuela chavista como franquicias del modelo castrista. Poco m�s. Dos aliados que por las presiones de la administraci�n Trump han dejado de lado a sus amigos de La Habana, sobre todo en una Venezuela post Maduro que aparentemente sigue la hoja de ruta marcada por el secretario de Estado Marco Rubio con sus tres fases: estabilizaci�n, recuperaci�n y transici�n.El Gobierno Revolucionario tambi�n enfatiza la voluntad de "cooperaci�n bilateral", que incluye la aceptaci�n de 100 millones de d�lares en ayuda humanitaria que Washington, con la intermediaci�n de la Iglesia cat�lica, le brinda a la desahuciada naci�n cubana, sumida en continuos apagones mientras la poblaci�n protesta con cacerolazos y disturbios en las calles. Y es en medio de estas conversaciones donde radica el quid de lo que los castristas, con Miguel D�az-Canel haciendo del celador a la espera de �rdenes para abrir el cerrojo, ponen sobre la mesa con el fin de que el inevitable desbordamiento sea menor, si es que a estas alturas eso es posible. �Hablamos de reformas profundas antes de un "cambio de r�gimen" que los lleve por la senda de un Vietnam comunista con econom�a de mercado que mantiene las mejores relaciones con Washington? �Cu�ntos presos pol�ticos de los m�s de un millar que contin�an encerrados acabar�n por ser liberados? �Acaso Ratcliffe les explic� a los cubanos el cronograma de la estabilizaci�n, recuperaci�n y esa ansiada transici�n, cuya fecha en el calendario la marcan los americanos hasta para fijar la entrada de la oposici�n en el exterior?Son muchas las piezas en el rompecabezas de una Guerra Fr�a que nunca se apag� en la separaci�n de 90 millas entre la isla y las costas de Miami, el coraz�n del exilio cubano. Tantas, que mientras el jefe de la CIA hablaba con el jefe de la inteligencia cubana, en China Trump y Rubio negociaban amistosamente con Xi Jinping (�l tambi�n es un dictador) los flecos sueltos entre dos potencias que se disputan qui�n es Atenas y Esparta, a la vez que intentan sortear la trampa de Tuc�dides. Durante el encuentro en La Habana, al nieto de Ra�l no se le escap� el m�s m�nimo detalle. Ha sido bien entrenado. Pero, �c�mo decirle a su abuelo que ya no tienen garras ni para ara�ar a su viejo adversario? Afuera, la oscuridad y el ruido de las cacerolas invaden la asfixiante madrugada habanera.