Cannes avanza perezoso este año en una 79.ª edición un poco más baja de ánimo que en otras ocasiones. Ni las calles ni las salas ni las colas para entrar a las sesiones tienen la efervescencia disparada; si consideramos como buen termómetro el número de personas que mendigan con carteles entradas de última hora a los pies del Palais du Festivals, apenas hay un pequeño puñado de ellas pululando. Quizás sea la falta de una gran película evento o la inasistencia de grandes estrellas de Hollywood -aunque Travolta recogió anoche su Palma de Honor-, o que el certamen de cine más prestigioso del mundo ha optado por centrarse más en el cine y menos en sus aledaños. Cruzada ya su quinta jornada, en el Festival ya empiezan a despuntar algunas de las películas a competición que desvelará el palmarés el próximo sábado.

Ryūsuke Hamaguchi y Pawel Pawlikowski encabezan -de momento- las parrillas de las críticas de Competición oficial, mientras que Teenage Sex and Death in Camp Miasma, de Jane Schoenbrun, y Club Kid, de Jason Firstman -ambas norteamericanas- son las que se han acogido con más entusiasmo en Una cierta mirada, la segunda sección con más peso en Cannes.

Este sábado también ha llegado el turno de la primera de las tres películas españolas seleccionadas en Competición. El paseo soleado de la Croisette ha recibido al equipo de El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen, con Javier Bardem y Victoria Luengo como caras visibles de un reparto que tiene posibilidades de hacerse con algún premio en la ceremonia de clausura. Al final de la proyección, cuando se han encendido las luces del Palais, El ser querido ha recibido una calurosa ovación de más de cinco minutos, unos aplausos que han sonado más fuerte cuando se ha pronunciado el nombre de Javier Bardem. Entre los invitados al pase se ha contado al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y a cineastas amigos, como Juan Antonio Bayona, que han querido arropar al madrileño.