El Consejo Superior de Deportes (CSD) se ha pronunciado en una resolución a favor de un menor de edad migrante que reside en Canarias para que reciba la licencia que le permita jugar al fútbol en su club, algo que había sido denegado por la Federación Española de Fútbol. A un recurso de alzada interpuesto por Extranjeristas en Red y Algeciras Acoge, el Consejo explica que los menores no acompañados, como es el caso, pueden tener su licencia y dice a la FIFA que “debe respetar el ordenamiento jurídico vigente” en España. El organismo público manifiesta así oficialmente su postura sobre un asunto que afecta a decenas de menores extranjeros, que ven cómo cada fin de semana sus compañeros saltan al campo mientras ellos se quedan mirando desde las gradas. Es la primera vez que la citada resolución marca el territorio del Estado frente a la Federación Internacional de Fútbol. Las organizaciones que trabajan con estos muchachos venían avisando hace tiempo, desde 2022, cuando se aprobó la Ley del Deporte, de que su articulado era discriminatorio para los menores extranjeros en situación irregular, puesto que garantiza la práctica deportiva federada solo para aquellos con permiso de residencia. Los menores que entran solos a España tienen que ser tutelados de inmediato por la comunidad autónoma a la que llegan, de modo que su situación pasa a ser legal. Pero aquellos que llegan con sus familias de forma irregular no disponen de papeles y quedan excluidos del deporte en los clubes. A esa restricción, “contraria a la Convención de Derechos del Niño de Naciones Unidas”, explican en Extranjeristas en Red, se sumaron las nuevas medidas impuestas por la FIFA, que impedían a todos los menores, tutelados o no, acceder a sus licencias salvo si pidieron asilo al llegar a España, algo que solo está previsto para países en guerra o personas que huyen de conflictos que comprometen su vida en sus naciones de origen. Todo ello ha ido dejando apartados a muchos chicos de la actividad que más les gusta y con la que mejor se integran socialmente, a decir de las organizaciones y familias que les apoyan. El asunto ha generado mucha frustración en lugares como Canarias, pero también en Andalucía o las ciudades autónomas, con mayor presencia de extranjeros. En Canarias se tomaron medidas y ya los clubes han ido fichando a los muchachos. El caso del menor canario ha puesto algunos puntos sobre las íes en este conflicto. “Es lícito que las [federaciones de fútbol] tengan sus propias normas reguladoras y que exijan a sus socios el cumplimiento de las mismas. Ahora bien, la aplicación de las citadas normas, deberá respetar el ordenamiento jurídico vigente en nuestro país”, dice la resolución del Consejo de Deportes. Y añade: “No cabría plantear un eventual conflicto entre la normativa de la FIFA y el ordenamiento jurídico español”. Esta resolución debe ser acatada por la Federación Española de Fútbol a menos que consideren recurrir ante un tribunal. Fuentes de la Federación Española de Fútbol consultadas afirman que no recurrirán esta resolución del CSD, como tampoco han recurrido otras parecidas. “Si el Consejo no admite la queja, no damos la licencia, pero si la admite, sí. Así venimos actuando”, explican. Dicen ser “sensibles a la realidad de estos chavales”, aunque también están bajo las normas de la FIFA. “Pero si el Consejo dice que se les dé licencia, se la daremos, no vamos a recurrir”, afirman. En el Consejo de Deportes recuerdan que su resolución se basa en “la protección del interés superior del menor” y que siempre se estimarán a favor los recursos de alzada “en los que quede acreditada” la situación de residencia legal del menor en España, tal y como exige el derecho español, ya sea mediante documento nacional de identidad, autorización de residencia o reconocimiento de la condición de refugiado”.Las organizaciones señalaron en su día al Defensor del Pueblo la situación de discriminación en la que quedaban algunas personas con la Ley del Deporte y le pidieron que presentara un recurso de inconstitucionalidad, algo que no fue atendido. Con el tiempo, la oficina del Defensor empezó a recibir quejas por estos casos y acabó solicitando la modificación de la ley. “Nos dimos cuenta de que no solo afectaba a chavales con sus familias en situación irregular, también a los que estaban tutelados”, explican en Extranjeristas en Red, razón por la cual se han ido presentando recursos de alzada. “La Federación Española de Fútbol es una organización privada que tiene delegadas funciones públicas, como es la de expedir o denegar las licencias para jugar en los clubes, pero no pueden sobreponerse al ordenamiento jurídico”, dice Lucas Álvarez Echezarreta, el abogado que ha llevado este caso en concreto. “Nos gastamos millones en políticas públicas a favor de la integración de estas personas y luego les impedimos a los menores desarrollar una actividad deportiva en la que comparten su vida con compañeros españoles, aprenden el idioma, se divierten”, dice. “La Federación de Fútbol no puede escudarse en que dependen de una entidad privada como la FIFA”, añade el abogado. Toda la polémica con los menores extranjeros que quieren jugar al fútbol tiene que ver con antiguas prácticas de los grandes clubes, que viajaban a África o a Latinoamérica y ojeaban a los muchachos en los campos. Al que tenía un desempeño notable lo sacaban de su país para llevarlo a sus clubes bajo promesas para ellos y sus familias. Para evitar este tráfico de jugadores que se había convertido en un escándalo, la FIFA endureció sus normas, pero ahora dicen que están trabajando para corregir esto, “ser más generosos” y adaptar las normas a los tiempos actuales, explicó una fuente de la FIFA recientemente a este periódico. “Estamos sobrepasados”, decían, porque esto no solo pasa en España, pero es una cuestión de integración y estamos de acuerdo en ello”, explicaron. En efecto, añade el abogado Echezarreta, “pretendiendo un fin plausible”, la FIFA ha puesto trabas y se ha llevado entre las patas a los muchachos que “solo quieren jugar en los clubes de sus pueblos o de sus comunidades”. “Hay entrenadores y presidentes de clubes que están haciendo un esfuerzo loable para que estos chicos puedan jugar”, asegura, pero se vienen chocando con la normativa federal. La Administración canaria, muy afectada por este problema, reunió recientemente a los clubes de fútbol de su comunidad para instarles a recibir a estos jugadores. “Estamos hablando de menores que han llegado solos a nuestras islas, que han vivido situaciones extremadamente duras y que hoy están bajo la tutela de la Administración pública. Para muchos de ellos, el fútbol no es solo un deporte, es una vía de integración y de pertenencia”, les trasladó el viceconsejero de Deportes, Ángel Sabroso, quien señaló que hay margen para interpretar la norma de la FIFA. Y las aguas han vuelto a sus cauces.La resolución del Consejo de Deportes, desde donde reiteran su “compromiso con la protección de la infancia y la integración social a través de la práctica deportiva”, se ha celebrado en Extranjeristas en Red y en Algeciras Acoge, porque el balón ya está más cerca de las botas de estos menores.