Un grupo de científicos descubrió un “atajo” a la Luna que podría reducir de manera significativa el costo de futuras misiones espaciales. El avance se basa en un método matemático que permite optimizar las trayectorias de las naves y minimizar el combustible necesario para llegar al satélite natural, uno de los principales factores que encarecen cada lanzamiento. En los viajes espaciales, el combustible no se mide por volumen sino por la capacidad de modificar la velocidad de una nave, un parámetro clave conocido como delta-v. Cada pequeño ajuste en ese valor implica grandes diferencias en costos, especialmente en misiones lunares, donde el gasto total de propelente es extremadamente alto. Para dimensionar el problema, el cohete Space Launch System utiliza más de dos millones de litros de combustible por lanzamiento, con un costo estimado de miles de millones de dólares, mientras que la nave Orión requiere aún más propelente para completar la navegación hasta la órbita lunar y regresar a la Tierra.

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