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La buena noticiaEl texto ofrece cinco categorías teológicas: camino, escucha, iluminación, reconocimiento y misión.
El relato de Emaús (Lucas, 24, 13-35) ofrece una clave para interpretar la realidad guatemalteca, marcada por una profunda crisis de sus instituciones, principalmente de su sistema judicial, convertido en un poder cerrado sobre sí mismo, podrido en su estructura, mediocre en sus operadores, capturado por mafias, distante del pueblo y resistente a los procesos democráticos. El texto ofrece cinco categorías teológicas: camino, escucha, iluminación, reconocimiento y misión, para una lectura crítica que interpela la situación actual y llama a recuperar la esperanza activa en un compromiso consistente por el rescate del país desde la justicia. Los discípulos caminan desilusionados, afirmando: “Nosotros esperábamos”. También en Guatemala esperábamos una justicia independiente, transparente y comprometida con el bien común. Sin embargo, el funcionamiento del sistema vigente ha generado que la institucionalidad judicial se consolide como un enclave de poder que limita la participación democrática, instala una dictadura y obstaculiza procesos de renovación. La consecuencia es un clima de frustración colectiva que se parece al camino hacia Emaús: alejamiento de la esperanza, cansancio social y desconfianza en el futuro. El relato muestra que el Resucitado se acerca a los discípulos y escucha su conversación. Este gesto revela una dimensión política: la fe comienza escuchando la realidad. La Iglesia y la sociedad no pueden ignorar el clamor de quienes constatan que la justicia se alejó de su función original. Cuando las instituciones judiciales pierden credibilidad, se debilita el tejido democrático. La crítica no nace del enfrentamiento ideológico, sino de la exigencia ética de que la justicia esté al servicio del pueblo y no de intereses particulares. La Escritura ilumina esta situación al recordar que la verdad se abre paso cuando se interpreta la historia con honestidad.






