ChinaLa visita del l�der ruso, apenas unos d�as despu�s del viaje del estadounidense, refuerza la estrategia de Xi de situar a Pek�n en el centro del pulso entre Washington y Mosc�Barderas chinas y estadounidenses frente a un retrato de Mao Zedong.APLucas de la CalCorresponsal Pek�nActualizado Viernes,

mayo

22:39Donald Trump se march� el viernes de Pek�n tras concluir la cumbre de dos d�as con su hom�logo chino Xi Jinping. La semana que viene ser� el ruso Vladimir Putin quien aterrice en la capital china. La secuencia no es casual. Tampoco el contraste. En un momento de fragmentaci�n global acelerada, China quiere exhibirse como la �nica superpotencia capaz de sentar en su mesa, casi de manera consecutiva, a los presidentes de Estados Unidos y de Rusia.El diario hongkon�s South China Morning Post ha informado que Putin llegar� a Pek�n el pr�ximo 20 de mayo y que el recibimiento ser� bastante menos pomposo que el de Trump.Si la colorida bienvenida al republicano fue una demostraci�n p�blica de que Pek�n busca estabilizar una relaci�n bilateral que sigue siendo esencial para su econom�a, la llegada del ruso servir� para recordar que, pese a el visible acercamiento t�ctico a Washington, la alianza estrat�gica con Mosc� contin�a siendo uno de los pilares centrales de la pol�tica exterior china.Xi y Putin han construido durante los �ltimos a�os una relaci�n personal y pol�tica muy estrecha. Apenas unas semanas antes de la invasi�n rusa de Ucrania, ambos dirigentes anunciaron en Pek�n una "asociaci�n sin l�mites".Aquel comunicado, firmado durante los Juegos Ol�mpicos de Invierno de 2022, no hablaba de una alianza militar formal, pero s� de una cooperaci�n sin "�reas prohibidas", cimentada sobre una visi�n compartida: desafiar la hegemon�a estadounidense y promover un orden internacional alternativo liderado por potencias autoritarias.La guerra de Ucrania puso inmediatamente a prueba aquella asociaci�n. China nunca respald� expl�citamente la invasi�n (en el lenguaje oficial chino sigue siendo la "crisis de Ucrania"), pero tampoco conden� a Mosc�. Desde entonces, Pek�n ha actuado como el gran salvavidas econ�mico del Kremlin.Mientras Occidente trataba de asfixiar a Rusia mediante sanciones masivas, China increment� las compras de petr�leo y gas ruso, dispar� el comercio bilateral y ofreci� una v�a de escape financiera y tecnol�gica para amortiguar el aislamiento internacional de Mosc�.Desde EEUU y Europa han acusado al Gobierno chino de vender al r�gimen de Putin las tecnolog�as de doble uso necesarias para alimentar la "m�quina de guerra" del Kremlin, algo que las autoridades chinas niegan.Los funcionarios chinos defienden que su apoyo siempre ha estado cuidadosamente calibrado. Xi ha intentado evitar que la relaci�n con Putin termine arrastrando a China hacia una confrontaci�n abierta con Washington o Bruselas. Pek�n sabe que necesita a Rusia como socio estrat�gico frente a Washington, pero al mismo tiempo depende mucho m�s de los mercados occidentales que de la econom�a rusa.La visita de Putin despu�s de Trump resume precisamente esa estrategia pendular de Xi Jinping. China quiere demostrar que puede hablar simult�neamente con ambos bandos sin renunciar a ninguno de sus intereses. Ante Washington, Xi intenta proyectarse como un l�der pragm�tico dispuesto a estabilizar las relaciones y evitar una espiral de confrontaci�n total. Ante Mosc�, busca transmitir que la asociaci�n estrat�gica permanece intacta pese a las presiones occidentales.