Los rescoldos de la comparecencia de Florentino P�rez han sumido al madridismo, a su masa social, en la incertidumbre, en algunos casos incluso en el desasosiego. La constataci�n, inequ�voca, de que el presidente ha iniciado un camino incierto hace que sus detractores, pero sobre todo sus partidarios, se planteen una pregunta: y ahora, �qu�? Con el horizonte de unas elecciones a�n sin convocar, nada mejor, quiz�, que acudir a la historia para descifrar el futuro.Para saber m�sEl Madrid por encima de cualquiera: de su estrella, de su entrenador o hasta de su presidente. La conclusi�n se desprende de las palabras del propio Florentino, cuando repite que el club pertenece a sus socios. Pero unos socios que s�lo el ser superior puede conducir por el camino de los �xitos y la prosperidad, con desprecio por quienes intenten cuestionarlo. Es como si el poder le hubiera llevado a confundir el rol de presidente, de representante de la masa social, con el de un mes�as, un caudillo o un rey avalado por el derecho divino, el Rey Sol del Madrid.Un proceso de megaloman�a de los que hay muchos ejemplos en la historia, tambi�n en el f�tbol y en el propio Madrid, pero tras el que subyace la debilidad de un dirigente que ya no es el mismo de antes. El madridismo se ha sentido c�modo y agradecido con Florentino, autor de una obra colosal, pero despu�s de su desnudo en una rueda de prensa para la historia, se pregunta con dolor si nos encontramos ante el final de un ciclo y teme por la autodestrucci�n que generalmente los acompa�a, por escuchar en el Versalles blanco apr�s moi, le d�luge. Despu�s de m�, el diluvio.Y es en estos momentos de zozobra cuando un vistazo a la esencia del club es m�s pertinente que nunca. Una esencia resumida en que, cuando alguien ya no puede servirle m�s, por el paso del tiempo, por el desgaste, por lo que sea, el Madrid le dice adi�s. Y no se detiene en demasiados homenajes, sean para el mejor presidente de la historia o sean para su m�ximo goleador de todos los tiempos, al que este presidente, por cierto, le dijo: �Si te quieres ir, trae 100 millones�. Y se fue. Sin sentimientos. Sin sobreactuaciones. El presidente aplic� ah� la naturaleza con la que ha dirigido a un Madrid que, como siempre, no se detuvo. Sigui� ganando. Porque Cristiano no fue el primero.Florentino P�rez se�ala al auditorio.EFESantiago Bernab�u falleci� a los 83 a�os, cuatro m�s de los que tiene el actual presidente, a causa de un c�ncer. Lo hizo en el cargo, que detent� durante 35 a�os, convertido en un �l�der moral�, como lo define Del Bosque. Florentino siempre lo ha citado como su alter ego y ha replicado o mejorado algunos de sus logros, con siete Champions en lugar de seis Copas de Europa, pero como l�der empresarial, no moral. La presidencia de Bernab�u no fue ajena a pol�micas, incluso a enfrentamientos con el R�gimen, fuera por la creaci�n de la Copa de Europa o la construcci�n del estadio, ni a los problemas econ�micos que acompa�aron su final. Pero se fue, y el Madrid sigui� ganando.La mayor de todas esas pol�micas fue la que acab� con Di St�fano fuera del Madrid. El argentino era la primera piedra sobre la que se edific� un imperio. Pero tras las cinco primeras Copas de Europa, la derrota en la final de Viena ante el Inter, en 1964, provoc� que Di St�fano criticara la t�ctica del entrenador, Miguel Mu�oz. Bernab�u no lo toler�: �Que este hijo de puta no vuelva�. El argentino no regres� al Madrid hasta despu�s de su muerte. Y el Madrid sigui� ganando. Por cierto, cuando Vinicius cuestion� el cambio de Xabi Alonso en el cl�sico, el que estaba en el camino de salida era ya el entrenador.M�S ACIERTOS QUE ERRORESCon aquella decisi�n, Bernab�u estableci� un principio que no lleg� a sufrir porque jam�s lo transgredi�, pese a cometer errores como despreciar el fichaje de Johan Cruyff. El propio Mu�oz fue alguien de quien tambi�n prescindi� en un agrio final del t�cnico. Y el Madrid sigui� ganando. Florentino ha utilizado ese principio, el del Madrid primero, con mano de hierro frente a otras leyendas del club como, queda dicho, Cristiano, Casillas o hasta Ramos. Entendi� que, pese al coste emocional, era lo adecuado para el Madrid, y los aciertos fueron mayores que los errores. Sin embargo, la impresi�n es que no est� dispuesto a hacer, hoy, ese an�lisis consigo mismo, ni es f�cil que lo hagan en un club donde ha desaparecido la masa cr�tica: el florentinismo puede ser m�s radical que Florentino. Basta con escuchar a Arbeloa.Los paralelismos pueden encontrarse, asimismo, en otros clubes. Jos� Luis N��ez, que presidi� el Barcelona durante m�s de 20 a�os, guarda muchos con el dirigente blanco. Tambi�n constructor, lleg� a un Bar�a en bancarrota y lo salv� econ�micamente. Fich� a los mejores jugadores del mundo, Maradona o Schuster, y se jact� de que el Bar�a era m�s importante que Catalu�a. La palabra que m�s repet�a era �soci�; la que m�s dijo Florentino en la rueda de prensa fue �socios�. Para ambos fue la coartada de su poder, pues es f�cil manejar Asambleas paniguadas.LA IMPORTANCIA DEL BERNAB�UEl dirigente blanco, a su llegada, dominaba el tablero de las grandes operaciones del f�tbol, uno de los escenarios donde hoy es apreciable su p�rdida de influencia y reflejos, como si su tiempo hubiera pasado. La Superliga, que intentaba emular la creaci�n de la Copa de Europa con Bernab�u como impulsor, fue la prueba, el gran fracaso estrat�gico.La intenci�n de P�rez no es abandonar el Madrid. Al contrario, pretende reforzarse mediante la voluntad expresada por las urnas y enrocarse. A su favor, que no existe una oposici�n activa y organizada, aunque �l teme que pueda articularse al amparo de dos a�os en blanco, sin t�tulos, y alg�n mecenas que ponga el dinero del aval. La democracia del Madrid es autocracia econ�mica. Hasta que eso se concrete, a nada temen tanto los presidentes como a su propio estadio, desde N��ez o Gil a Florentino. No es el Senado, representado por Asambleas controladas. Es el Coliseo ingobernable. La verdadera democracia est�, hoy, en el Bernab�u, que mira su historia y concluye que nadie es m�s importante que el Real Madrid. Tampoco Florentino P�rez.
La resaca de la 'bomba' de Florentino: incertidumbre, desasosiego y los principios que el presidente ignora
Los rescoldos de la comparecencia de Florentino P�rez han sumido al madridismo, a su masa social, en la incertidumbre, en algunos casos incluso en el desasosiego. La...











