Florentino Pérez atacó a los árbitros y parte del madridismo está de acuerdo en que el problema está ahí, pero yo no, porque en lo futbolístico, el equipo necesita dominio, ritmo, mejor criterio y más control

El encuentro navideño del Real Madrid con los medios de comunicación fue un palco que utilizó Florentino para expresar su indignación y su voluntad de confrontación. No es que Florentino recuperara la pegada, porque siempre la tuvo. Pero ahora pega en más direcciones porque aquellos que respaldaban políticamente sus intereses, se desmarcaron para pasarse a las fila...

s enemigas. Y los amigos de mis enemigos ya se sabe lo que son. Por otro lado, cuantos más enemigos suma, más solo está. Que el madridismo no se preocupe, en medio de tanta mediocridad Florentino, solo, está en superioridad numérica.

El caso Negreira esconde tanta corrupción y cinismo que, durante mucho tiempo, desconcertó la manera casi amorosa con que lo despachó Florentino. Pero Laporta, único novio que le quedaba a la Superliga, se abrazó a Ceferin y a Al-Khelaifi, y Florentino, novia despechada, se quedó esperando en el altar. Divorcio prematrimonial. Luego Laporta, representante de un club “libre”, declaró ante el juez sobre el caso Negreira con una sonrisa traviesa y quitándole importancia a esos informes carísimos sobre arbitrajes cuánticos. Luis Enrique y Ernesto Valverde declararon poco después que jamás les había llegado tales informes, de manera que ahora estamos a la espera de saber quién era el que los leía. Y para qué. Puestos a ser libres, el Barcelona también es libre de convertir el escándalo en un cuentito de hadas.