En una 79 edición caracterizada por la escasa presencia de megaproducciones estadounidenses, Diesel aterrizó en la playa de la Croisette metido completamente en el papel de embajador del ‘blockbuster’ americano, firmando autógrafos, bromeando y tomándose fotos sin parar con las decenas de admiradores que se mantenían apostados junto al Palacio de Festivales.

“¡Perfecto!”, “¡increíble!”, gritaba cada vez que pasaba de pantalla en pantalla de móvil para tomarse ‘selfies’ con el público, sin preocuparse especialmente de que su espontaneidad estaba retrasando la proyección de Rápido y furioso (Rob Cohen, 2001) en esta meca europea del cine.

Junto a los emblemáticos 24 escalones que llevan al Gran Teatro Lumière le esperaban sus compañeras de reparto en ‘Fast & Furious’ Michelle Rodriguez y Jordana Brewster, vestidas de gala para la ocasión.

El hombre que encarna a Dominic Toretto, por su parte, se saltó el protocolo al optar por un traje y camisa negros sin corbata, con una chaqueta que además guardaba una sorpresa en la espalda: la silueta de un coche brillante con la inscripción “fast forever” (siempre rápido).

También acudió hasta Cannes la hija del fallecido Paul Walker, la también actriz Meadow Walker, cuya presencia sirvió para que el delegado general del festival, Thierry Frémaux, aprovechara para expresar un recuerdo especial en nombre del certamen para el que fue coprotagonista de las primeras películas.