Guatemala se encuentra en una fase de vigilancia epidemiológica activa tras la detección de brotes localizados de sarampión.
Esta enfermedad, altamente contagiosa y que se consideraba controlada, ha vuelto a generar preocupación debido a la acumulación de personas susceptibles que no completaron su esquema de vacunación en años anteriores.
La alerta actual responde a la necesidad de prevenir una propagación masiva. Aunque el virus puede afectar a cualquier persona, las autoridades han identificado una vulnerabilidad particular en adultos jóvenes y niños pequeños que no han recibido sus dosis de refuerzo.
El 14 de mayo del 2026, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) lanzó oficialmente una campaña de vacunación estratégica. El objetivo es elevar la inmunidad colectiva en las zonas con mayor registro de casos y proteger a los grupos más vulnerables.
La prioridad de las autoridades sanitarias es la contención inmediata. Durante las próximas semanas, se intensificarán las jornadas de inmunización, comenzando por focos específicos para asegurar que el virus no se extienda a otros departamentos del país.















