Reino Unido impuso a comienzos de la semana sanciones contra el campamento de Songdowon.

El Ministerio británico de Asuntos Exteriores acusa a esta estructura de “participar” en el programa ruso de “deportación forzada y reeducación de niños ucranianos”.

Londres acusa también al campamento de apoyar “políticas o acciones que socavan o amenazan la integridad territorial, la soberanía o la independencia de Ucrania”.

Estos traslados forzados de niños “constituyen uno de los peores crímenes” y buscan “borrar a la futura generación de Ucrania”, denunció la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas.

La dirigente recordó que la UE ya había sancionado antes a un centenar de personas y entidades por las mismas razones.