Marcelo Longobardi

Hoy 11:43

Milei volvió a hablar de intentos golpistas. Otra vez. Y acá conviene hacer una pausa conceptual, porque en la Argentina tenemos cierta tendencia a banalizar palabras muy graves. Un golpe de Estado no es una crítica periodística, no es una tensión parlamentaria, no es una operación política ni una discusión pública. Un golpe de Estado es otra cosa. Implica ruptura institucional, violencia organizada, desconocimiento del orden democrático.

Ayer, por ejemplo, atacó de manera muy agresiva a la periodista Débora Plager, a quien acusó de ser “cómplice de un genocidio” por haber apoyado la ley de aborto. Más allá de la posición que cada uno tenga sobre la interrupción voluntaria del embarazo, semejante acusación es completamente desproporcionada y revela un deterioro muy serio del lenguaje presidencial.

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