El economista Javier Milei se dio a conocer en la televisión con un lenguaje soez y ofensivo que mantuvo tras saltar a la política en 2021 y ser elegido presidente de Argentina en 2023. Año y medio después, en vísperas de la campaña electoral legislativa en la mayor provincia del país, la de Buenos Aires, el mandatario ha prometido dejar de insultar a la oposición para comenzar a debatir ideas. El argumento del mandatario argentino es que detrás de la crítica a sus formas se esconde una incapacidad de sus rivales para confrontar con contenidos. En realidad, se trata de una recomendación de los responsables de la campaña electoral, en un intento por ganar votos moderados y de más edad.

El lunes por la noche, Milei fue el invitado estrella de la cena de la Fundación Faro, dirigida por uno de los máximos arietes de la batalla cultural de la ultraderecha hispanoamericana, Agustín Laje. El presidente argentino dio allí un discurso similar a muchos previos, con numerosos dardos verbales contra sus detractores. Los llamó “parásitos mentales” y los acusó de “violar la restricción de presupuesto” impuesta por su Gobierno en aras del equilibrio fiscal. Pero, a continuación, anunció un cambio discursivo: “Voy a dejar de usar insultos a ver si están en condiciones de poder discutir ideas. Porque yo creo que discuten las formas porque carecen de nivel intelectual suficiente para discutir las ideas”.