España está agotando el margen de gasto que le concedió la Comisión Europea para el periodo 2025-2031 y se acerca al momento de los ajustes. Puede que evite este escenario en 2026, agotando el margen de desviación que permiten las reglas fiscales, pero difícilmente podrá evitarlos en 2027 y 2028. Esto complica el riesgo de cumplimiento de España, ya que 2027 es año electoral, lo que generará grandes tentaciones de gasto a los diferentes gobiernos, tanto central, como autonómicos y locales. Es posible que la herencia que le quede al próximo gobierno sea un duro calendario de ajustes presupuestarios.

En concreto, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) calcula que España tendrá que hacer ajustes equivalentes al 0,6% del PIB en 2027 y del 0,3% en 2028. Esto supondrá más de 10.000 millones de euros de ajustes ya el próximo año y 5.000 millones adicionales para el siguiente ejercicio.

Para moderar el gasto computable, el Gobierno solicitó hace unas semanas la activación de la cláusula de escape del gasto en Defensa. Esto da cierto margen para elevar el gasto, pero la AIReF calcula que lo utilizará íntegramente en el año 2026. Esto es, el Gobierno agotará antes del final de la legislatura todo el margen de desviación y la cláusula de escape del gasto en defensa, de modo que dejará los ajustes pendientes a quien gane las próximas elecciones.