El hijo pequeño del rey Carlos III publica un artículo en una revista política y cultural británica en el que critica las oleadas de odio en su país natal tras varios ataques antisemitas. “No se puede responder a la injusticia con más injusticia”, escribe
“No estoy aquí como político”, afirmaba Enrique de Inglaterra el pasado 26 de abril durante un discurso pronunciado en una conferencia internacional sobre seguridad celebrada en Kiev (Ucrania). Quizá no se dedique a la política, pero sus viajes y declaraciones públicas apuntan a un creciente interés por opinar sobre los asuntos internacionales; algo muy alejado de lo habitual entre los miembros de la realeza. En los últimos meses, el hijo pequeño del rey Carlos III está tomando la palabra en asuntos sociales, políticos y humanitarios. Aunque él lo hace desde una posición alejada de la realeza: desde 2020 no forma parte de la agenda en activo de los Windsor, por decisión propia, y sus actos no representan a su familia, aunque de un modo u otro siempre acaban salpicándoles.
Si durante su tercera visita a Ucrania pidió más ayuda y apoyo a los ucranios y a los militares en primera línea del frente —con llamadas de atención incluidas a Donald Trump y Vladímir Putin—, este jueves 14 de mayo el duque de Sussex ha publicado un extenso artículo en The New Statesman en el que muestra sus preocupaciones por la división política que se está produciendo en el Reino Unido y la creciente ola de antisemitismo en su país natal. Mis temores por un reino dividido, es el título que da nombre a este primer artículo en el que ejerce como columnista político —no se ha informado de si va a ser una colaboración habitual—. “El príncipe Enrique, duque de Sussex, es un veterano y defensor de los derechos humanos y de la salud mental”, explica la biografía que acompaña el texto.






