Enrique de Inglaterra se convirtió en protagonista la pasada semana: primero por su regreso al Reino Unido para un viaje de cuatro días; después, por su

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title="https://elpais.com/gente/2025-09-10/el-rey-carlos-iii-y-enrique-de-inglaterra-se-reunen-18-meses-despues-de-su-ultimo-encuentro.html" data-link-track-dtm="">reunión de menos de una hora con el rey Carlos III con el que no se veía desde febrero de 2024; y, por último, por su inesperada visita a Ucrania para conocer de cerca cómo viven la guerra y prometer ayudas en un futuro. A pesar de tener una agenda concurrida de compromisos, sabe que ahora debe de mantener un perfil discreto —y no dar demasiado de qué hablar— si quiere mantener la tregua con su padre para una próxima reconciliación familiar. Pero sigue concediendo entrevistas, eso sí, midiendo cada una de sus palabras. El periódico británico The Guardian acompañó al duque de Sussex en su visita a Kiev y habló con ellos de su familia, su representación en la prensa y el papel de los Juegos Invictus para ayudar a los veteranos de guerra ucranios.

“Resulta que el príncipe Enrique puede ser bastante gracioso. Eso ayuda a mantener la diversión mientras el equipo de seguridad decide cómo transportar a todos hasta el tren que les llevará en un viaje planificado en secreto a Kiev”, comienza el periodista en la conversación publicada este domingo 14 de septiembre. Nick Hopkins añade: “Desconfía de los medios de comunicación, y The Guardian lleva mucho tiempo criticando a la monarquía”. 36 horas de viaje que ayudan a conocer a la persona que hay detrás del príncipe, dice: “Aprendemos mucho sobre este hombre complejo y conflictivo. No le gusta posar para fotos prefabricadas ni montar en bicicleta —“Tengo el trasero huesudo”, explica el quinto en la línea de sucesión al trono británico—“, le gusta boxear para aliviar su frustración y descomprimirse”, subraya el periodista.