Las actividades de los duques de Sussex en el primer día han sido participar en una mesa redonda organizada por la OMS, asistir a una clase de música, conocer de cerca pinturas de artistas refugiados y jugar al fútbol

El rey Carlos III está viviendo el que probablemente

reinado-de-carlos-iii.html" data-link-track-dtm="">es el peor capítulo de su corto reinado. La sombra de los problemas que ha ido acumulando el expríncipe Andrés por su relación con pederasta Jeffrey Epstein ha estado presente en sus tres años y medio en el trono, pero su reciente detención y posterior puesta en libertad por “conducta inapropiada en un cargo público” solo ha agravado la situación. A miles de kilómetros de distancia, en su casa de Montecito (California), el príncipe Enrique y Meghan Markle continúan con su vida de lujos cada vez más pública. En medio de la polémica que ha sacudido al Reino Unido y ha hecho temblar los cimientos de la monarquía británica, el matrimonio ha iniciado por sorpresa un viaje de dos días por Jordania.

Este es su primer viaje internacional juntos en 18 meses, y ha empezado este miércoles 25 de febrero en la capital del país, Amán. Medios británicos aseguran que la pareja habría informado de esta visita al palacio de Buckingham, ya que, aunque ellos no representan a la corona, se trata de un viaje oficial de carácter humanitario junto a la Organización Mundial de la Salud (OMS). En los últimos meses, la relación entre padre e hijo parece haber llegado a un punto de entendimiento: el duque de Sussex no quiere ni debe dar de qué hablar para conseguir ese deseado acercamiento del que tanto ha hablado. Aunque con todas las informaciones que ahora está ocupando su tío —Enrique fue el primer miembro de la familia en criticar públicamente a Andrés, calificando el asunto en sus memorias publicadas en 2023 como un “escándalo vergonzoso”—, los medios británicos apuntan a que este viaje seguro que ha sido visto con buenos ojos por los Windsor.