Por Roger Zuzunaga Ruiz15/05/2026, 06:15 a.m. | Actualizado 14/05/2026, 11:23 p.m.La reciente prueba exitosa del misil balístico intercontinental ruso RS-28 Sarmat, conocido como “Satán II”, volvió a colocar el riesgo nuclear en el centro de la atención geopolítica global. En medio de la guerra en Ucrania y del creciente enfrentamiento entre Rusia y Occidente, el presidente Vladimir Putin presentó el ensayo como una demostración de fuerza estratégica y aseguró que el arma entrará en servicio antes de finalizar el año. Analistas advierten que el mensaje va más allá del plano militar: Moscú busca reforzar su capacidad de disuasión, presionar a Estados Unidos y la OTAN, y recordar que sigue siendo una potencia nuclear capaz de desafiar cualquier escudo antimisiles occidental.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.