Cuando los ciudadanos de Estados Unidos se dirijan a las urnas el próximo mes de noviembre, en las cruciales elecciones legislativas de mitad de mandato, votarán en un contexto de retroceso democrático.No solo por el creciente autoritarismo de Donald Trump, quien está gobernando a espaldas del Congreso a pesar de gozar de una mayoría republicana en sus dos cámaras, ni por el probable envío de agentes migratorios a los centros de votación, que podría intimidar a los votantes, o por los proyectos de ley republicanos que buscan limitar el derecho al voto de los afroamericanos. En estos comicios, ganará un peso extraordinario la batalla del gerrymandering, la manipulación de distritos electorales que demócratas y republicanos están impulsando en distintos estados para ganar representación política.Lee tambiénLa estrategia de rediseñar mapas electorales, tan habitual como polémica en la democracia estadounidense, se ha intensificado en las últimas semanas, tras dos fallos judiciales que han allanado el terreno para que los republicanos aprueben distritos abiertamente discriminatorios contra las minorías.A finales de abril, el Tribunal Supremo desmanteló un pilar de la Ley del Derecho al Voto (1965), que obligaba a diseñar distritos de tal manera que minorías raciales como los afroamericanos, históricamente excluidos del proceso político, pudieran obtener representación. Con su sentencia, anuló un mapa electoral de Luisiana porque creaba un distrito en el que los negros eran mayoría. Los republicanos, que controlan las dos cámaras del Congreso estatal y la gobernación, aprobaron ayer su nuevo mapa, con el que esperan ganar un escaño controlado ahora por los demócratas.El fallo del Supremo ha abierto el camino para que los republicanos reduzcan a la mínima expresión la representatividad de los afroamericanos, especialmente en los distintos estados del sur del país, donde los demócratas se han beneficiado en el último siglo de las protecciones de la Ley del Derecho al Voto.Los republicanos tienen más margen de maniobra para rediseñar mapas electorales, dadas sus mayorías en 23 estadosEn Florida, los republicanos aprobaron el mismo día de la sentencia un nuevo mapa, impulsado por el gobernador Ron DeSantis, que podría incrementar los escaños republicanos en cuatro. En Tennessee, la derecha aprobó en cuestión de días un mapa que divide en dos el único distrito que hasta ahora tenía mayoría negra, diluyendo su representación. En Alabama, este lunes el Supremo despejó el camino para un nuevo mapa electoral que podría eliminar un escaño demócrata. En Missouri, el alto tribunal aprobó el martes un rediseño electoral con el que los republicanos esperan ganar dos nuevos distritos.Estas victorias, algunas demandadas por los demócratas ante la justicia, se suman a los mapas electorales ya aprobados por los republicanos en Carolina del Norte (donde ganarían un escaño), Ohio (dos escaños) y Texas (5 escaños). Por su parte, los demócratas tan solo han podido aprobar por el momento dos nuevos rediseños electorales, en California, donde podrían ganar hasta cinco distritos, y en Utah, donde ganarían un escaño.La semana pasada, otra sentencia, en este caso del Tribunal Supremo de Virginia, anuló un mapa creado por los demócratas con el que esperaban ganar hasta cuatro escaños en noviembre. Por una mayoría de cuatro a tres, la justicia dio la razón a los republicanos al concluir que los demócratas, que aprobaron el mapa en referéndum, no habían seguido el calendario establecido por la ley, en su urgencia por aprobarlo antes de las elecciones de noviembre.Lee tambiénTradicionalmente, el rediseño de mapas electorales se ha producido cada diez años, coincidiendo con la actualización del censo, con el objetivo declarado de representar mejor a la población, aunque siempre se ha manipulado con motivos políticos. Sin embargo, Trump presionó a los legisladores republicanos para aprobar nuevos distritos antes de tiempo, consciente de que si pierde las elecciones se le complicará hacer avanzar su agenda y los demócratas podrían obligarlo a testificar ante el Congreso e incluso iniciar el proceso para un juicio político (impeachment), como los dos que ya sufrió en su primer mandato.En esta disputa, los republicanos tienen mucho más que ganar, pues gozan de una “trifecta” (mayoría en las dos cámaras legislativas y en la gobernación) en 23 estados, mientras que los demócratas solo la tienen en 16. Además, los republicanos han optado por un proceso menos complejo para aprobar los nuevos mapas, mediante proyectos de ley estatales y sin necesidad de referéndum, o sin pasar por comisiones especiales, como sí han hecho los demócratas.En conjunto, las decisiones judiciales y políticas han permitido que, a la práctica, los republicanos ya hayan ganado la batalla del gerrymandering a seis meses de las elecciones.
Los republicanos ganan la batalla del 'gerrymandering' en EE.UU. con el apoyo del Tribunal Supremo
Impulsado por una reciente sentencia del Alto Tribunal, el Partido Republicano ya ha aprobado mapas electorales beneficiosos en Florida, Tennessee, Missouri, Texas y Carolina del Norte













