AnálisisEl riesgo está planteado: nos enfrentaremos a la avaricia de gigantes tecnológicos que tratarán empoderar su negocio pisoteando la dignidad de todos.Síguenos y léenos en Google DiscoverNo se trata de satanizar la tecnología: hay dispositivos basados en estos conceptos que se usan para labores técnicas, de aprendizaje e incluso con sentido terapéutico. Foto: Getty ImagesEDITOR MULTIMEDIA09.05.2026 22:01 Actualizado: 09.05.2026 22:01
Las gafas inteligentes, esas que vienen provistas de cámaras, micrófonos y conectadas a internet, serán una tendencia poderosa. Así como hoy vemos en la calle a miles de personas con audífonos puestos, en un futuro veremos una inundación de estos dispositivos, de todas las características, en la cara de millones de seres humanos.Ante esta realidad, el compartir 7×24 contenidos, que caracteriza principalmente a las generaciones más jóvenes, vale la pena pensar en las implicaciones, serias todas, del uso sin control de estos aparatos. LEA TAMBIÉN Me ha pasado personalmente: cuando identifico a una persona con gafas inteligentes con la que voy a reunirme, me encuentro casualmente, o incluso que está en un lugar público, le pregunto si está grabando; es más, le pido respetuosamente que se las quite.Claramente estamos hablando de un dispositivo que podría capturar lo que decimos, hacemos, nuestro rostro, a lo mejor información personal (documentos, placa del carro, direcciones), entre otros, sin que lo sepamos y, peor aún, siendo almacenadas y compartidas sin nuestra autorización. Foto:MetaY no es paranoia. Casos a nivel global y local existen, de personas que, por ejemplo, han usado estas gafas para grabar reuniones, a otras personas para luego extorsionarlas por lo que dijeron o ‘sextorsionarlas’ por lo que hicieron; en Colombia el más reciente caso fue el de 42 médicos descubiertos haciendo trampa con estas gafas, con las que trasmitían el examen de admisión a una especialización de la Universidad de Antioquia, para recibir las respuestas en tiempo real. LEA TAMBIÉN Nuevamente, no se trata de satanizar la tecnología: hay dispositivos basados en estos conceptos que se usan para labores técnicas, de aprendizaje e incluso con sentido terapéutico con resultados positivos.Hablamos nuevamente de poderosas corporaciones digitales que en su afán de captar contenidos, con el único objetivo de entrenar sus modelos de inteligencia artificial, para luego con ello vender publicidad, avanzan por debajo de las normas a su estilo: mientras puedan pasarse las leyes de privacidad, protección de datos, propiedad intelectual y cuidado de menores.En Europa y Estados Unidos han avanzado en el camino correcto: el Legislativo, conminando a empresas como Meta a cumplir con normas de privacidad, de almacenamiento y uso responsable de los datos captados, y a prohibir la inclusión de nuevas funciones como reconocimiento facial, entre otros. LEA TAMBIÉN El riesgo está planteado: otra vez nos enfrentaremos a la avaricia de gigantes tecnológicos que, con el muro de ‘la innovación’ y de la ‘libertad de expresión’, intentarán empoderar su negocio pisoteando la privacidad y dignidad de todos.JOSÉ CARLOS GARCÍA R.Editor Multimedia@JoseCarlosTecno Sigue toda la información de Tecnología en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








