El juez entiende que los progenitores cometieron un delito de violencia psíquica habitual y otro de abandono de familia

Hace ahora un año que varios policías locales encontraron en una casa rosa de dos plantas, en la pedanía de Fitoria (Oviedo), a tres críos aterrados. Dos eran gemelos de ocho años y un tercero de diez años. Presentaban dificultades motoras evidentes y estaban en pañales y dormían en cunas, como si fueran bebés. Llevaban tres años y medio encerrados allí por sus propios padres, sin que ninguno de los 200 residentes de esa aldea, en las faldas del monte Naranco, con inmejorables vistas a la ciudad, se hubiese percatado. Salvo una vecina que, semanas antes de que los pequeños fueran rescatados, aseguró haber oído gritos de niños y lo denunció a la policía.

Este lunes, después de que los niños fueran tutelados por los servicios sociales y sus padres —de origen alemán y afincados en Oviedo durante la pandemia de la covid— ingresaran en prisión, la Audiencia Provincial de Asturias les ha condenado a dos años y diez meses de prisión a cada uno. Así lo estipula el fallo y sin que se haya hecho pública la sentencia porque entienden los jueces que “contiene datos que afectan a la intimidad de las víctimas”.