Diez familias han denunciado agresiones sexuales y físicas a menores de entre 0 y 6 años en ese centro privado. El caso está en instrucción desde septiembre y la investigación a cargo de la Policía Nacional
Llega con un clasificador azul lleno de fundas de plástico transparente y un bloc de pintura el mismo día que su hija cumple 7 años. Dentro está todo lo que ha ido guardando desde hace meses: las transcripciones de las conversaciones con ella, de los vídeos y los audios que le ha grabado mientras la niña le explicaba cosas que recordaba, dibujos que ha hecho en los que hay un hombre con sangre en la boca y al que se le distingue claramente la bragueta del pantalón que parece semiabierta, otro en el que aparece una mujer con una soga, o uno con una niña en una jaula, u otra rodeada de medicamentos y utensilios médicos. Están también todos los documentos policiales, médicos, judiciales y legal...
es, todo lo que esta mujer de poco más de 40 años y su marido han entregado a su abogada, a la policía y al juzgado.
Esta pareja son una de las 10 familias que, desde septiembre pasado y hasta ahora, han denunciado agresiones sexuales contra sus hijos e hijas por parte de un trabajador del colegio privado Waldorf Munay de Zaragoza, un centro fuera de la red institucional, de enseñanza alternativa ―más centrada en la libertad del alumnado que en objetivos cerrados― con entre 20 y 30 menores de entre 0 y 6 años por curso desde que abrió, en 2017. Una docena de ellos, cuyos padres y madres ya han denunciado, han contado en los últimos meses a agentes policiales y distintos especialistas no solo violencia sexual, sino también física, y han hablado de momentos en los que los grababan con un móvil.







