El Gobierno español ha encontrado una vía para ayudar a la población cubana en una de las peores crisis económicas y sociales que se recuerdan en la isla desde la instauración del régimen castrista en 1959. El instrumento que ha empleado el Ejecutivo español es el programa de conversión de deuda, pactado entre Cuba y España en 2016 y reactivado el pasado mes de junio de 2025, con el que pretende movilizar hasta 375 millones de euros para financiar proyectos de desarrollo sostenible en sectores como energía, agua o seguridad alimentaria. Una primera aportación de esta partida se ha destinado ya a la compra de alimentos.La iniciativa se enmarca en el compromiso que adquirió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en la cumbre progresista celebrada en Barcelona el pasado 19 de abril. En un comunicado conjunto, los tres mandatarios acordaron fijar mecanismos de ayuda para la población cubana. “Expresamos nuestra enorme preocupación por la grave crisis humanitaria que atraviesa el pueblo de Cuba y emplazamos a que se adopten las medidas necesarias para aliviar esta situación y se eviten acciones que agravan las condiciones de vida de la población o contrarias al derecho internacional", señalaron.En principio este programa de conversión no cubre gasto corriente, tal y como señalan fuentes de la Secretaría de Estado de Comercio, dependiente del Ministerio de Economía, a EL PAÍS. En febrero, sin embargo, coincidiendo con el embargo estadounidense al petróleo venezolano, se hizo una excepción y el comité bilateral que aprueba las inversiones dio el visto bueno a un proyecto piloto, por un montante de medio millón de euros, para comprar alimentos con los que asistir a la población cubana. El proyecto da continuidad a un programa de asistencia alimentaria en escuelas en la zona oriental del país y los alimentos son proporcionados por cooperativas agrícolas locales.Las empresas exigen una solución públicaEsos 375 millones de euros son considerados como una donación de dinero público de España a Cuba. La primera le perdona la devolución de las deudas a la segunda, a cambio de que destine ese dinero a proyectos en los que ambos gobiernos tengan intereses comunes.La exclusión de ese mecanismo de ayuda ha dejado un regusto amargo a las 200 empresas españolas presentes en Cuba y que forman parte de la Plataforma de Afectados por los Impagos del Gobierno Cubano, que acumulan deudas por valor de 316 millones de euros. El 50% de las compañías proceden de Cataluña y otro 20% del País Vasco. Un portavoz de la Plataforma remarca que esa decepción se une a la experimentada con el rechazo de la moción presentada el pasado 5 de mayo por el Grupo Plural en el Senado por la que se instaba al Gobierno a aplicar medidas “que ayuden a las empresas españolas que trabajan o comercian con Cuba a liquidar los importes pendientes por parte del Gobierno cubano y las empresas públicas cubanas”. Junts (miembro de ese grupo en el Senado), PP y PNV votaron a favor de la moción y el resto de grupos parlamentarios se abstuvieron, incluido el Gobierno, por lo que la moción fue rechazada. Durante la sesión, el portavoz socialista Juan Lobato destacó el apoyo del Ejecutivo a las compañías perjudicadas por esos impagos, pero también defendió su rechazo a la moción. “La Secretaría de Estado de Comercio hace un seguimiento constante a través de la encuesta de deuda que elabora la oficina comercial y ha realizado numerosas reclamaciones ante autoridades cubanas en nombre de esas empresas. La implicación para que se acabe con los impagos del Gobierno cubano es total. Lo que no podemos compartir es el pago de compensaciones por parte del Estado español como consecuencia de operaciones comerciales de empresas privadas con el Gobierno de Cuba. No se puede dedicar gasto público a partidas que la ley no faculta”, reiteró en su intervención.Asfixia financiera desde eneroCuba vive una crisis económica desde hace años, con constantes dificultades para garantizar el suministro eléctrico y el aprovisionamiento de bienes de primera necesidad, como alimentos, vacunas o medicamentos. Una situación que se ha visto agravada desde el pasado mes de enero, en el que EE UU decidió asfixiar a la isla, impidiendo las exportaciones de crudo de Venezuela, su principal y casi único suministrador, e imponiendo aranceles a todos aquellos países que le vendieran petróleo al régimen castrista.Ese bloqueo en la entrada del crudo provocó la paralización económica del archipiélago y el desplome del turismo, la principal actividad económica en la isla. La imposibilidad de disponer de queroseno provocó, en primera instancia, que las aerolíneas españolas, americanas o canadienses que traían viajeros escogieran puntos intermedios para repostar en sus vuelos de vuelta desde Cuba. Posteriormente, ante la imposibilidad de que la crisis se resolviera con rapidez, las aerolíneas optaron por suspender sus vuelos directos a La Habana, como el caso de Iberia, que lo hizo para las operaciones entre junio y septiembre.La ausencia de turistas se ha dejado sentir en el desplome del negocio de las cadenas hoteleras con mayor presencia en el archipiélago. Es el caso de Meliá, el grupo hotelero español con más activos en Cuba (36). “El primer trimestre se ha visto comprometido de forma significativa como consecuencia de la intervención de Estados Unidos. Este hecho ha generado una dificultad sobrevenida para la obtención de combustible que, junto con el establecimiento de un estricto bloqueo comercial, ha afectado en gran medida al mercado turístico”, destacó la hotelera el jueves en su presentación de resultados del primer trimestre, en la que avanzó que ha procedido al cierre paulatino de sus hoteles, “finalizando el trimestre con el 50% de la capacidad operativa, impactando por tanto al número de habitaciones disponibles y a los indicadores operativos reportados”.