En un giro diplomático inesperado para la histórica tensión entre ambos países, el gobierno de Cuba abrió la puerta para recibir la inédita oferta de 100 millones de dólares en asistencia humanitaria que propuso Estados Unidos. Acorralada por el bloqueo y una profunda crisis interna, la isla comandada por Miguel Díaz-Canel aceptó sentarse a la mesa para negociar el desembarco de los fondos de la administración de Donald Trump, aunque marcó la cancha desde el primer minuto para evitar condicionamientos. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, fue el encargado de confirmar el cambio de postura y reconoció el comunicado oficial del Departamento de Estado norteamericano. A través de sus redes sociales, el jefe de la diplomacia isleña aseguró que están "dispuestos a escuchar las características del ofrecimiento y la manera en que se materializaría", dando así el primer paso formal para acercar posiciones. Bruno Rodríguez confirmó el cambio de postura cubano Sin embargo, el funcionario advirtió que no aceptarán un cheque en blanco. Rodríguez avisó que esperan que la propuesta "sea libre de maniobras políticas e intentos de aprovechar las carencias y el dolor de un pueblo bajo asedio". Además, calificó como una "incongruencia" la repentina generosidad de Washington, al remarcar que son ellos mismos quienes sostienen el duro castigo económico contra la población.
Cuba le abre la puerta a los US$ 100 millones de Trump, pero exige revisar la letra chica
El Gobierno aceptó escuchar la oferta de asistencia humanitaria formalizada por Estados Unidos, aunque pidió que el desembarco de los fondos no esconda "maniobras políticas". La Casa Blanca presiona por reformas económicas y la liberación de presos políticos a cambio del salvavidas financiero.










