Expertos de los gigantes energéticos y alumnos de toda Europa observan en la cordillera formaciones similares a las del subsuelo de otras partes del mundo

Hay paisajes cuyo significado cambia por completo según quién los observe. La cadena montañosa de los Pirineos, destino habitual de excursiones y turismo de naturaleza, se convierte para los geólogos en una especie de museo al aire libre. Y también en un laboratorio natural de aprendizaje para universidades y grandes compañías energéticas como Shell, Equinor o Petrobras. “Digamos que hay dos tipos de geólogos: los que han venido a los Pirineos y los que quieren venir”, resume Oriol Oms, catedrático de Geología Sedimentaria de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

Desde el Cap de Creus hasta el País Vasco, centenares de estudiantes e investigadores recorren cada año distintos puntos de la cordillera para observar formaciones rocosas que ayudan a interpretar el subsuelo de otras partes del planeta. Aunque pase desapercibido para la mayoría de visitantes, el Pirineo, con sus geoparques reconocidos por la UNESCO como lugares de interés geológico global, concentra una gran diversidad de rocas sedimentarias similares a las que se encuentran en yacimientos de petróleo y gas de todo el mundo. “Es una cadena montañosa de bolsillo si se compara con los Andes, el Himalaya o los Alpes. Pero las distancias son mucho más cortas y con una logística muy accesible para los profesionales”, explica Oms. El catedrático señala que es visitado cada año por alumnos de Francia, Irlanda, Italia y de diversos otros países de Europa.