El alto flujo de jubilaciones lastra la recuperación de efectivos en la Administración central, que aumentan menos que en autonomías (29%) y ayuntamientos (10%)

El Boletín Oficial del Estado de este jueves es un tablón de anuncios con miles de ofertas de empleo de todo tipo: abogados del Estado, archiveros, conservadores de museos, veterinarios, inspectores de Hacienda... En total se ofrecen 37.017 plazas, un volumen parecido al del año pasado (36.588) y solo superado por el ejercicio 2024, cuando se ofrecieron 40.146 puestos. Pero estas ofertas tan abultadas (la mayoría de nuevo ingreso, con una parte de promoción interna), que casi todos los años han ido a más desde que Pedro Sánchez tomó las riendas del Ejecutivo en 2018, no se deben confundir con la evolución real de la plantilla de la Administración central. El flujo de jubilaciones es tan intenso que las ofertas apenas han servido para la plantilla de la Administración General del Estado crezca un 5,5%, lo que hace que todavía esté por debajo del nivel previo la Gran Recesión.

La principal fuente para conocer la evolución del empleo público es el Boletín Estadístico del personal al servicio de las Administraciones Públicas. Según este registro del Ministerio de Función Pública, cuyo último balance data de julio de 2025, hay 540.830 trabajadores de la Administración central. Son muchos menos que en 2010, cuando se alcanzó un máximo con 597.021. Entonces se inició una senda a la baja por la falta de reemplazo de esos años, dada la crisis económica y los consecuentes recortes de gasto público. El registro tocó suelo en 2018, con 512.577 trabajadores, justo cuando Pedro Sánchez relevó a Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. El PP ya había mejorado las ofertas de empleo público en los años anteriores, con 12.000 plazas en 2015 y unas 20.000 en 2016 y 2017; y después, ya con el PSOE al mando, fueron creciendo con aún más fuerza.