La cantante recurre a la legislación de patentes para proteger su autonomía digital y su imagen
Quizá hayan oído hablar de una tal Taylor Swift. La cantante ha saltado a la primera plana de las noticias estos días por un movimiento legal que ha tomado para proteger su autonomía digital. Como ya hizo en su día el actor Matthew McConaughey, Swift ha empezado a
a-protegerse-de-la-ia-generativa.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2026-04-27/taylor-swift-registra-una-foto-y-dos-frases-suyas-en-la-oficina-de-patentes-para-protegerse-de-la-ia-generativa.html" data-link-track-dtm="">proteger su imagen frente a la inteligencia artificial (IA) registrando como marca elementos de su identidad: dos frases con su voz (“Hey, it’s Taylor” y “Hey, it’s Taylor Swift” —desconocemos si son dos grabaciones o una duplicada sin la parte final—), y una imagen icónica suya con una guitarra en un concierto. McConaughey ya registró, también como marca, su impenitente “Alright, alright, alright”.
Esta estrategia responde al aumento de deepfakes y usos no autorizados de su imagen (desde anuncios a desnudos), algo que no sufre solo Swift: el informe 2026 Anti-Fraud Technology Benchmarking Report recalca el alarmante aumento de fraudes a empresas y particulares con deepfakes. Swift busca, en realidad, cubrir un vacío legal: el copyright no protege el estilo o la esencia de un artista, que la IA puede imitar sin copiar directamente, así que intenta apoyarse en las leyes de marcas (una herramienta más agresiva) para denunciar posibles usos engañosos.












