París (EFE).- La libertad de prensa en el mundo está en mínimos desde que Reporteros sin Fronteras (RSF) empezó a clasificar los países hace 25 años, y a ese deterioro contribuyó en particular el pasado año la criminalización del periodismo, pero también ataques de los que es objeto, por ejemplo por parte de Donald Trump.
En su clasificación de 2026, publicada este jueves, RSF señala que la puntuación media de los 180 países analizados nunca había sido tan baja en este último cuarto de siglo y en el caso de España no solo sigue esa tendencia general, sino que en términos comparativos desciende seis puestos, del 23 al 29.
En cabeza de la lista un año más está Noruega, el único que obtiene un sobresaliente (92,72 sobre 100), seguido de Países Bajos, Estonia, Dinamarca, Suecia y Finlandia.
Menos del 1 % de la población mundial goza de lo que Reporteros considera una «buena» situación de la libertad de prensa, cuando en 2002 era un 20 %. En el extremo opuesto, un 52,2 % de los países están en una posición «difícil» o «muy difícil».
La lista la cierran algunas de las dictaduras más duras del mundo: Arabia Saudí (puesto 176), Irán (177), China (178), Corea del Norte (179) y Eritrea (180). Entre los regímenes más cerrados a la prensa también está Rusia (172), «especialista en el uso de leyes contra el terrorismo, el separatismo o el extremismo» para restringir su margen de maniobra.











