El sacerdote Silverio Nieto, amigo del exministro Fernández Díaz y expolicía, minimiza los mensajes que se cruzó con los implicados con datos sobre la trama de espionaje
Silverio Nieto —cura, “magistrado”, expolicía y testigo número 54 de la vista oral sobre el caso Kitchen— toma asiento ante el tribunal de la Audiencia Nacional que enjuicia el espionaje urdido en 2013 contra el extesorero Luis Bárcenas. “¿A qué acusados conoce y qué relación tiene con ellos?”, se lanza entonces, de entrada, el fiscal César de Rivas. “Conoz...
co a don Jorge”, contesta el sacerdote, en referencia a Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior de 2011 a 2016 y principal imputado en la causa. “Y conozco a don Francisco Martínez”, añade de seguido, aludiendo así al ex secretario de Estado de Seguridad y también procesado. “Pero yo, personalmente, nunca jamás he hablado con Francisco Martínez de esta operación”, se defiende. Unas palabras que, apenas unos minutos después, la Fiscalía Anticorrupción pone muy en cuestión.
Los altos contactos tejidos por Nieto, que admite que frecuenta al exministro desde hace décadas (“nos hemos visto con relativa frecuencia, puede ser una vez al mes, o una vez cada tres meses, en actos o ceremonias...”) le han llevado este martes a estar sentado donde está. Las acusaciones buscan evidenciar que la cúpula de Interior, con Fernández Díaz a la cabeza, estaba al tanto de la trama. Y el sumario de Kitchen incluye mensajes de teléfono que el sacerdote se cruzó con varios imputados cuando la red de espionaje comenzó a salir a la luz, a raíz de la apertura de una investigación judicial en octubre de 2018. Estos mensajes de WhatsApp, que el cura recibió y envió, recogen detalles de la operación montada contra Bárcenas y de las declaraciones de imputados en la fase de instrucción. E, incluso, uno que alertaba de que el ex secretario de Estado había llevado al notario los SMS que han implicado al exministro de Mariano Rajoy. Pero Nieto, pese a la insistencia de la Fiscalía, se ha lavado las manos.







