Al sureste del país, este territorio en torno a los ríos Drina y Tara ofrece deportes de aventura, rutas de senderismo entre montañas, bosques centenarios, lagos glaciares y la contemplación de un paisaje marcado por la guerra de los Balcanes

¿Quién se atrevería a adivinar que tras décadas de horror se iba a topar con algo tan puro, libre y sereno a la vez? Entre las montañas más remotas de los Balcanes, el parque nacional de Sutjeska respira una calma que no entiende de estacione...

s ni de nostalgias. Al sur de Bosnia y Herzegovina, casi en la frontera con Montenegro, a este territorio de valles profundos, bosques centenarios y cumbres que rozan el cielo se le conoce como “el pulmón del país”. Y no solo por su aire limpio: también por la fuerza vital que emana de un escenario donde la naturaleza ha resistido a guerras, dictaduras y olvidos.

El viaje suele comenzar en Foča, una pequeña ciudad junto al río Drina y punto de partida para quienes buscan adentrarse en la Bosnia más salvaje. Desde aquí se accede al cañón del Tara, el más profundo de Europa con más de 1.300 metros de caída vertical. Asomarse a esta especie de grieta es adivinar cómo una herida de roca y agua marca la frontera natural con Montenegro. El Tara es también uno de los ríos más limpios del continente. Sus aguas turquesa, tan frías como apetecibles, invitan a la aventura. Cada verano, los guías locales organizan descensos en rafting. Según la época, puede disfrutarse una jornada de adrenalina y asombro o de remanso y éxtasis visual. En cualquier caso, encontrará rápidos que golpean la balsa, paredes de piedra cubiertas de musgo y águilas que sobrevuelan las crestas. En algunos tramos, el silencio pesa tanto como el rumor de la corriente, como si el valle aún guardara el eco de la historia.