Un testigo apunta: “Pino llevaba algunas operaciones por su cuenta”

El juicio sobre el caso Kitchen se ha adentrado ya de lleno este martes en la gestión de los fondos reservados, que se usaron para costear la captación como confidente de Sergio Ríos, quien fuera chófer de Luis Bárcenas durante del despliegue de espionaje contra el extesorero del PP.

uez-acredita-ya-que-el-espionaje-policial-a-barcenas-costo-mas-de-53000-euros-en-fondos-reservados.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/espana/2020-09-09/el-juez-acredita-ya-que-el-espionaje-policial-a-barcenas-costo-mas-de-53000-euros-en-fondos-reservados.html" data-link-track-dtm="">El sumario reveló que la trama echó mano de, al menos, 54.000 euros de ese dinero para efectuar pagos mensuales durante casi dos años al conductor, a quien incluso se le llegó a comprar una pistola. Por tanto, una gran pregunta que sobrevuela la vista es quién autorizó esos abonos y quién estaba al tanto de su “finalidad”. Y, este martes, los “cajeros” de los fondos reservados han apuntado hacia Eugenio Pino, director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional entre 2012 y 2016, con el Gobierno de Mariano Rajoy.

Diego Pérez de los Cobos, coronel retirado de la Guardia Civil y uno de los mandos dedicados en 2017 a desbaratar el procés independentista catalán, ha sido el primero. Entre 2013 y 2015, cuando se activó Kitchen, él ocupaba el cargo de director del gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaria de Estado de Seguridad. Y tenía “competencia en materia de los fondos reservados”. Sin embargo, De los Cobos ha limitado su papel a una especie de simple “cajero”, que gestionaba el envío del monto total del dinero que correspondía a la Policía Nacional, sin un control efectivo “respecto a la finalidad de los gastos”. Según ha remachado, le correspondía a la Dirección Adjunta Operativa, encabezada por Pino, tener acreditado que esas cantidades eran “empleadas para los fines que prevé la ley”.