Los desplazados regresan a Homs, la tercera ciudad más grande del país, donde barrios enteros han quedado destruidos tras años de conflicto y sin servicios de salud operativos

Tras años de desplazamiento por la guerra civil, muchos sirios que se vieron obligados a abandonar sus hogares están empezando a regresar a sus ciudades de origen, decididos a reconstruir sus vidas entre los escombros de la guerra. Sin embargo, a medida que cambian los patrones de desplazamiento, también lo hacen las necesidades sanitarias de las comunidades, que se enfrentan a la falta de servicios de salud operativos.

Las necesidades médicas que antes se atendían en las clínicas móviles y en los puestos de salud que las organizaciones humanitarias instalaron en campos de desplazados y diversos puntos del noroeste de Siria están ahora emergiendo en zonas rurales y barrios urbanos, que siguen luchando por recuperarse de años de conflicto y falta de inversión. El regreso de muchas personas a sus casas trae consigo la necesidad de atender enfermedades crónicas, reanudar tratamientos interrumpidos, atender necesidades urgentes de salud materna y abordar profundos traumas psicológicos. Todo ello, en ciudades que están semidestruidas y cuyos sistemas de salud, extremadamente frágiles, carecen de los recursos necesarios.