Mar Marín |
Rabat (EFE).- Latifa, vive y trabaja en Rabat, tiene 35 años y es madre de dos hijos pequeños. Su modelo de familia nuclear urbana gana peso en Marruecos, donde crece también el número de solteros y divorciados, en una suerte de «revolución» que transforman el país y que hace más urgente una reforma legal para acompañar el proceso.
Hasta finales del siglo XX, la familia marroquí era numerosa y rural, con varias generaciones conviviendo bajo un mismo techo y mujeres con escasa participación laboral fuera de casa. Hoy, este caso representa apenas el 20 % de los hogares.
El modelo nuclear, centrado en padres e hijos -uno o dos-, ya constituye el 73 %.
Son cifras de la última Encuesta Nacional de Población, que muestran la imparable transformación social del país en las tres últimas décadas.






