Las supuestas conexiones entre los casos de una decena de personas vinculadas con el Gobierno y el ejército estadounidenses atizan la especulación en Washington y desembocan en dos pesquisas oficiales promovidas por Trump
Cuando el 27 de febrero pasado Susan Wilkerson volvió de hacer los recados, no encontró a su marido, el ingeniero astronáutico y general retirado del ejército William McCasland, en su casa de Alburquerque (Nuevo México). Sí estaban sus gafas de ver y su teléfono. Faltaban su cartera, el revólver del .38 y las botas de monte. Han pasado 58 días, y sigue sin haber rastro de él. ...
La ingeniera aeroespacial Mónica Jacinto Reza, directora de Materiales del Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA, salió de excursión el 22 de junio de 2025 por un bosque cercano a Los Ángeles. El amigo con el que caminaba aquella mañana tomó unos 100 metros de ventaja. Cuando se giró para comprobar que no la había perdido, ella le saludó sonriente. Al volver la vista atrás de nuevo, se había esfumado. El amigo llamó inmediatamente a la policía, que aún la busca.
McCasland y Reza son dos de entre la decena de científicos (una docena, según quién los cuente) relacionados con el Gobierno y el ejército estadounidenses o consagrados a tareas de investigación sensibles para la seguridad nacional que han desaparecido o muerto en los últimos cuatro años en el país.








