El Conde de Torrefiel, compañía puntera del teatro de vanguardia español, impugna y reinvidica el poder del lenguaje en su nuevo y sofisticado artefacto teatral

No debemos destriparlo, pero sí podemos decir que el final de este espectáculo es redondo. El montaje entero es redondo. Coherente, sustancioso y sofisticado. Hablamos de Lexikon, la nueva obra de El Conde de Torrefiel, compañía con base en Barcelona y puntera en los circuitos europeos de vanguardia, dirigida mano a mano por Tanya Beyeler y Pablo Gisbert. Coproducida por el Centro Dr...

amático Nacional, su estreno este viernes en el teatro María Guerrero, con cuatro semanas por delante frente a las dos o tres funciones que suelen reservarse para este tipo de trabajos, supone un hito y una verdadera apuesta por una línea de trabajo más abierta a la experimentación en el ámbito institucional. Más dinero, pero también más tiempo para la creación y para llegar a oídos del público.

Lexikon contiene muchos rasgos distintivos de El Conde de Torrefiel. Estructura fragmentaria, desarrollo en mosaico, pensamientos sueltos, gente diversa atravesando el escenario, texto proyectado, telones de plástico chillón, tonalidades fuertes y decibelios a tope. Lo que llamamos “tensión dramática” no surge del conflicto o el desarrollo de caracteres, sino de la contraposición y el desconcierto. También del contraste de colores y el juego permanente con el sonido, que actúa como un personaje más.