La ciudad colombiana, con casi dos mil barrios que ni los taxistas conocen en su totalidad, es un bello caos lleno de oferta de ocio. En esta ocasión, nuestro cicerone es Jaime Martínez, el director ArtBo, la feria de arte más importante de toda Sudamérica

Bogotá es un caos. Un caos delicioso y apasionante, pero caos, al fin y al cabo. Para empezar, hablamos de 1.776 kilómetros cuadrados de megalópolis (Madrid tiene 604 y Barcelona, 102), parcelada en 20 localidades (una especie de distritos), que se subdividen en 1.922 barrios. Tantos que ni siquiera los taxistas más avezad...

os han oído hablar de algunos. En cuanto a población, las cifras oficiales suman casi ocho millones de habitantes. Las extraoficiales hablan de más de 12 millones.

Por otro lado, la capital colombiana, situada a 2.600 metros de altura sobre el nivel del mar, tiene un clima, llamémoslo, impredecible. Lo que se traduce en que en algún momento del día va a llover. Esto es así. Y también suele hacer fresco. No en vano, los colombianos del Caribe la denominan “la nevera”.

Para orientarse hay que buscar los Cerros Orientales, una cadena montañosa en paralelo a la ciudad, visibles desde cualquier punto y que sirven de brújula tanto al foráneo como al oriundo. Cuando uno se sitúa frente a ellos, el sur está a la derecha y el norte a la izquierda. Con un trazado urbanístico (más o menos) en cuadrícula, hay que guiarse por las carreras (avenidas denominadas con números ordinales), que se alinean con estas montañas, de sur a norte. Las calles (también numeradas) van de este a oeste cruzando las carreras.