La tushonka es carne cocinada y en conserva, un alimento tradicional del mundo eslavo, consumido en Ucrania y en Rusia

Hay lugares de Ucrania a los que probablemente no podré regresar. Lugares que la guerra arrasó o que quedaron bajo ocupación rusa. Uno de esos lugares es la granja de Oleksander....

La granja de Oleksander era una parada obligada para los periodistas que lo conocíamos cuando recorríamos la provincia de Donetsk. Su hospitalidad y sus buenos contactos en el ejército ucraniano eran un imán. Su finca se ubicaba entre las ciudades de Avdiivka y Pokrovsk, un corredor estratégico para el control de esta región minera. Ahora todo aquello está en manos rusas, también la aldea donde los padres de Oleksander levantaron la granja.

Oleksander es un tipo recio e hiperactivo que ya pasa de los 60 años. Nunca citamos ni su nombre completo ni la ubicación exacta de su granja porque era un objetivo para los rusos desde la guerra de 2014. Su comarca, como todo Donbás, ya era por entonces el campo de enfrentamientos entre los separatistas apoyados por el kremlin y las Fuerzas Armadas de Ucrania. Oleksander ayudaba entonces, y hoy también, al ejército fiel a Kyiv.

En nuestro último encuentro, en abril de 2024, recorrimos un hangar de su granja donde todavía quedaban enseres de los soldados que pocos días antes habían pernoctado allí. Me regaló como souvenirs unos carteles abandonados para advertir de la presencia de minas y el alerón de un cohete ruso. Pero el obsequio más especial me lo entregó en la cocina. La vivienda estaba patas arriba por la mudanza en marcha. Su mujer empaquetaba enseres mientras cada poco rato temblaba la casa por alguna explosión cercana de artillería. Los perros de Oleskander estaban fuera de sí, corriendo de un lado para otro. Por el contrario, su gato favorito se mantenía como una esfinge, impasible, en el alféizar de la ventana de la cocina.