La autora mexicana reflexiona sobre la memoria y la imaginación en ‘Principio, medio, fin’, una novela que ahonda en otras formas de contar, de lo visual a lo sonoro, a través de la historia de varias generaciones de mujeres y su encuentro con los clásicos grecolatinos y la naturaleza volcánica de Sicilia

Hoy es el primer día en el que Valeria Luiselli habla de Principio, medio, fin, así que la escritora mexicana, sentada hace un par de viernes en el luminoso salón de su casa en un rincón del Bronx con aroma a suburbia, se disculpa por no saber “aún de qué va” su nueva novela. “Iré entendiéndolo a...

medida que hable con otras personas” dice. “Pero ya sé que es una novela con una madre, una hija y una abuela, cuyas relaciones se exploran profundamente. Sé que en ella me interrogo sobre la imaginación y la memoria, la que se pierde y la que se va formando”.

Esa madre, que es escritora y se acaba de separar, lleva a su hija a Sicilia, donde los clásicos griegos y latinos se suman como fascinantes compañeros de viaje mientras la abuela, que vive en Baja California, va perdiendo los recuerdos. Como a Luiselli (México, 42 años), los periodistas suelen preguntar a su protagonista cuánto de su vida hay en sus libros. Y como Luiselli, escribe sin saber si lo que está escribiendo será una novela o un ensayo sobre autoficción, arqueología, vulcanología o la vida como “la parte de en medio”, sin principios ni finales.