Marcel Gascón |
Kiev (EFE).- Las autoridades ucranianas han tomado esta semana medidas al más alto nivel contra las prácticas de extorsión de sus reclutadores militares, soldados que patrullan las calles de los pueblos y ciudades con la ingrata tarea de encontrar a hombres que no han cumplido con sus obligaciones con el Ejército y que a menudo son atacados por civiles que se oponen a la movilización forzosa o denuncian abusos.
La operación de mayor entidad contra reclutadores presuntamente corruptos fue llevada a cabo por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) este martes en Odesa.
Cuatro de estos militares fueron detenidos bajo acusaciones de haber secuestrado y maltratado ese mismo día a un hombre al que pidieron 30.000 dólares como rescate.
Las Fuerzas Terrestres, como componente del Ejército ucraniano que se ocupa del proceso de movilización, cesaron justo después de que se conociera esta acción al jefe regional de reclutamiento de Odesa y a su subordinado a cargo de uno de los distritos de la zona.








