Hasta 1,5 millones de hombres en edad de servir en el ejército esquivan a las patrullas de reclutamiento forzoso desplegadas por todo el país

Las autoridades de Ucrania han difundido esta semana la foto de la detención el 3 de septiembre de Artur Rudko, un conocido deportista exguardameta de los dos principales equipos de fútbol del país, el Dínamo de Kiev y el Shakhtar Donetsk. En la imagen aparece junto a otros tres hombres en el momento de ser interceptado por agentes fronterizos que impidieron que huyera del país para no servir en el ejército. Pese a la imperiosa necesidad de efectivos,...

las autoridades alertan de que hay en torno a 1,5 millones de hombres en edad de ser reclutados —de 25 a 60 años, sin eximentes de salud, profesionales o familiares— que siguen escabulléndose. Ucrania necesita unos 300.000 soldados para reponer unas brigadas que combaten a medio gas y exhaustas, que en algunos casos disponen solo del 30% de los recursos humanos necesarios, según un informe del centro de análisis OSW de Polonia.

EL PAÍS ha entrevistado a tres de los que se niegan a servir en el ejército, cuyos motivos y testimonios aparecen en este reportaje sin su nombre real ni ningún dato que pueda identificarles, por motivos de seguridad. Con cierto cargo de conciencia, comprenden que los que combaten en las trincheras les acusen de falta de patriotismo o de ser responsables de que no se pueda poner fin a la invasión rusa, pero, a la vez, desde esa misma línea del frente les llegan historias horribles y recomendaciones para que hagan todo lo posible por evitar el alistamiento. Ni el Gobierno ni el ejército informan del número oficial de víctimas, muertos o heridos, pero los entrevistados, en contacto con la realidad, esgrimen sin dudar un primer argumento para justificar su vida al margen de la ley: “Miedo a morir”.