Un vigilante de seguridad del establecimiento y un cómplice retuvieron a la víctima en un centro comercial mientras solicitaban 50.000 euros por su rescate

Miércoles Santo, a las 13.00. El responsable de una cadena de salones de juego recibe una llamada. Es un miembro del equipo de seguridad de uno de sus establecimientos en Málaga, que le dice que él mismo tiene retenido al gerente del local en el centro comercial Vialia —en la estación de AVE— y exige 50.000 euros por su rescate. A pesar de la tensión del momento, mientras negocia con el secuestrador, el receptor avisa a la Policía Nacional. Le piden en...

tonces que alargue las conversaciones y, 90 minutos después, un grupo de agentes acude al lugar donde se encontraban, arrestando al vigilante y su compinche. Tras pasar a disposición judicial, ambos han quedado en libertad provisional con medidas de alejamiento sobre la víctima.

El secuestro se produjo en el contexto de una supuesta deuda. Todo partió de un error informático de salón de juegos, que hacía que el establecimiento pagase el doble por los premios que conseguían sus clientes. Cuando el vigilante de seguridad vio lo que ocurría, avisó a un grupo de amigos para que aprovecharan la oportunidad, según han explicado fuentes de la investigación. Varios acudieron a su llamada, quienes consiguieron distintas recompensas. El casino, sin embargo, al darse cuenta del fallo tecnológico, bloqueó los pagos porque los entendía fraudulentos. Arrancó entonces el conflicto.