A las tres de la tarde del miércoles, Juan y Lourdes volvían a su casa a las afueras de la pedanía de Prado Negro (Huétor Santillán, Granada), en su vehículo. Poco antes de entrar en su parcela los estaba esperando Pepe, su vecino, montado en su coche. Al aproximarse la pareja, Pepe les embistió con el vehículo y los atrapó, dejándolos sin reacción posible. Se bajó con su pistola, para la que tenía permiso, y disparó varios tiros contra Juan, jubilado de 67 años, que resultaron mortales. El asesino agarró entonces a Lourdes y la llevó a su casa, la del asesino, donde se atrincheró. A partir de ahí, el horror se prolongó hasta casi las cuatro de la madrugada, cuando un negociador de la Guardia Civil consiguió que el asesino liberara a su rehén 15 minutos antes de esa hora. Un rato después, a las 4:30, la Guardia Civil consiguió detener al asesino y raptor, que se enfrenta a los delitos de asesinato con arma de fuego y detención ilegal.
En Prado Negro, según el Instituto Nacional de Estadística, apenas viven 51 personas. Es una pedanía de la localidad de Huétor Santillán, a algo más de 15 kilómetros de allí, en una zona rural limítrofe con la granadina Sierra de Huétor. Las víctimas y el asesino eran vecinos a las afueras del pueblo y la hipótesis de la Guardia Civil es que debía haber desavenencias de vecindario que, por lo ocurrido, tenían fuera de sí a Pepe, de 61 años. Pepe, según fuentes oficiales, tenía permiso de armas y era propietario de al menos una pistola y de una escopeta.






