Miriam González, una ingeniera de Murcia, tiene un tumor de mama poco común. Su experiencia muestra la complejidad de usar bien esta herramienta, que tiende a fallar en preguntas médicas básicas

En 2021, la murciana Miriam González, de 35 años, fue al médico por el sangrado de una mama. Le dijeron que tranquila, que todo era normal. Pero en 2024 le diagnosticaron cáncer de mama y, poco después, comprobó que era metastásico en estadio cuatro. “Al principio pensé que el diagnóstico era una sentencia inmediata, que me quedaban días o semanas”, explica González en un intercambio de mensajes con EL PAÍS. Pero no fue así, tenía algo de margen: “Empecé a oír cronicidad y calidad de vida,

star/2026-03-19/unas-celulas-inmunitarias-reforzadas-con-un-anzuelo-logran-cazar-mejor-el-cancer.html" data-link-track-dtm="">y vi que el panorama hoy es distinto. Esa transición mental, del ‘me muero ya’ al ‘voy a convivir con esto’, fue dura y necesitaba entender en qué terreno me movía”, explica.

Para entender ese terreno recurrió a Perplexity, un buscador de inteligencia artificial (IA). Surgió entonces “mi parte de ingeniera”, dice González, “de desmenuzar el problema”. El caso de Miriam es especial. Su tumor era con diferenciación neuroendocrina: “Es un subtipo tan poco frecuente que las guías clínicas estándar, sencillamente, no contemplan”, dice. La IA le servía para entender, para “ordenar esa complejidad y convertir un diagnóstico abstracto en decisiones concretas”, añade.