La irrupción de la inteligencia artificial en la oncología y la patología permitirá acortar los tiempos del diagnóstico y precisar el tratamiento correcto, previendo riesgos y posibles efectos secundarios.
Oncólogos y patólogos se preparan para vivir un cambio profundo en su especialidad con la implantación de la inteligencia artificial. Lo que antes se examinaba con el microscopio, el portaobjetos y el ojo humano ahora se digitaliza y es analizado a través de una pantalla por un poderoso algoritmo, capaz de compararlo con millones de datos y patrones en el tiempo que antes se empleaba para estudiar apenas una decena de ellos.
Desde los laboratorios de anatomía patológica hasta los algoritmos que predicen mutaciones, la IA está acelerando diagnósticos y haciéndolos precisos y personalizados; está mejorando las predicciones del oncólogo acerca de la evolución del paciente y su respuesta al tratamiento, está minimizando los errores y acortando el camino a la equidad y eficiencia de los servicios médicos.
“La oncología avanza hacia la medicina personalizada y de precisión”, explica el doctor Javier de Castro, jefe de la sección de Oncología Médica del Hospital Universitario La Paz de Madrid. “Eso implica la recogida de una gran cantidad de datos y su análisis exhaustivo para hacer un diagnóstico molecular que identifique biomarcadores a fin de diferenciar genéticamente los tumores y personalizar el tratamiento. En este contexto la IA es clave para la interpretación correcta de datos masivos, ganar precisión en el diagnóstico y predecir la respuesta al tratamiento de los pacientes”, precisa De Castro, que también es profesor asociado de Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid.






