Mientras los líderes de la inteligencia artificial pelean por crear su narrativa, el nuevo directivo de Apple, John Ternus, es una página en blanco
Hay que reconocerle al tecnocapitalismo un flujo constante de consejeros delegados muy entretenido. Últimamente se han destapado dos de ellos y conocimos a un tercero, y no se me ocurren personajes más dispares....
El primero es Dario Amodei, de Anthropic, la empresa que ha creado el modelo de lenguaje favorito de los programadores, Claude, y que insiste en posicionarse como la alternativa ética de la inteligencia artificial. En enero publicó una “constitución” llena de buenas intenciones, liderada por una filósofa. La negativa a construir armas autónomas les provocó una disputa con el Departamento de Guerra estadounidense que aprovechó para cerrar acuerdos su competidor Sam Altman (OpenAI), un tipo con tan pocos escrúpulos que un perfil reciente de The New Yorker insinúa que es un sociópata. Hace unos días Anthropic avisó de que habían construido una versión de Claude demasiado peligrosa, Mythos, capaz de encontrar errores de programación tan severos en la red que podría poner en peligro el sistema financiero mundial, y que por el bien de la humanidad se negaban a publicarlo.














